martes, 8 de octubre de 2013

España, año 2013. Cambalache


En 1932 el tanguista argentino Enrique Santos Discépolo, escribía uno de sus tangos más grandes, Cambalache. Con él reflejaba la realidad de los años treinte y del devenir hasta entonces, de aquel siglo XX, ya tan lejano. 
Cambalache, según la RAE es un lugar de compraventa de enseres usados con afán de ganancia.
Casi cien años después, releyendo aquel tango podemos pensar que no hemos avanzado y menos en España. Vivimo en el todo vale y en el que un chorizo, pasa por una persona honrada al amparo de los tribunales y de los partidos políticos. En esta España de la crisis, donde han aflorado tantos vicios que nos han caracterizado durante la Historia (o a ver dónde se hubiera inventado la novela picaresca), releer la letra de este magnífico tango no hace más que mostrarnos la actualidad diaria.

¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!
¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, ¡da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón!

¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!... El que no llora no mama y el que no afana es un gil! ¡Dale nomás! ¡Dale que va! ¡Que allá en el horno nos vamos a encontrar! ¡No pienses más, siéntate a un lado, que a nadie importa si naciste honrao!

Es lo mismo el que labora noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley...
  

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