martes, 6 de agosto de 2013

Tradición, de generación en generación


La tradición, esa que tantas en tantas ocasiones del año llama a nuestra puerta y pocas veces nos sumergimos en las mismas, como se sumergieron nuestros antepasados, fruto de los cuales, mantenémos algunas vivas.
Dicen que la tradición es la carta de presentación de un pueblo, aunque el nuestro en la mayoría de las ocasiones vaya echándolas en el olvido de lo que fue y la añoranza de lo que era; ya sean civiles, religiosas, populares... siempre habrá quién se adueñe de ellas para convertirla en número de grandisimos botellones camuflados bajo el nombre de "pandorga","feria" y por no decir las religiosas, que cada día pierden fuelle desde una religiosidad de templo que mira con recelo a la "religiosidad popular", que desde la misma tanta fe han transmitido nuestros pafres y abuelos con el simple gesto de visitar las noches de verano el camarín de la Virgen y con esos pequeños gestos, trasmitir la identidad de un pueblo.
A algunos, los que en el fondo, nos sentimos manchegos, los que nos duele lo nuestro, el ver como la pala se cargó nuestra ciudad, como desaparecieron rincones y edificios emblemáticos, como algunas tradiciones se han empobrecido, y aunque algunas afloren o vuelvan a resurgir, siempre faltrá el compromiso de ver como vuelven a crecer, fruto de ello, debemos transmitirlo de generación en generación, para que mañana, cuando seamos mayores, podamos ver que fuimos transmisores de algo que heredamos de los nuestros y fuimos capaces de que grandes tradiciones y devociones se mantuvieran vivas.

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