domingo, 2 de junio de 2013

De la Minerva o Cofradía Sacramental de Ciudad Real



La Iglesia celebra hoy la Festividad del Corpus Christi. Es esta una festividad bastante antigua. Proviene de la Edad Media, más concretamente del siglo XIII, cuando la religiosa Juliana de Cornillón en 1208 promovió celebrar una Solemnidad del Cuerpo de Cristo. Se celebró la primera Fiesta y procesión en 1246 en la Diócesis de Lieja, en Bélgica.
Como es una Fiesta dedicada a la exaltación de la Eucaristía tuvo una rápida difusión en el orbe católico. En 1447, el Papa Nicolás V permitió la procesión eucarística por Roma, siendo este el verdadero apoyo a la Solemnidad. En Toledo las primeras manifestaciones del Corpus datan de 1342, en Sevilla de 1426 y en Granada, inmediatamente a la toma de la ciudad en 1492. 
Pero será tras la reforma luterana cuando esta Fiesta adquiera la importancia que siempre ha tenido. Así las cosas, ciudades como Toledo, Valladolid, Sevilla (estas dos ciudades fueron focos luteranos, por lo que la Iglesia incrementó esta Festividad), Granada o los Landers católicos alemanes tomaron esta procesión del Corpus como algo más que un hecho religioso. El símbolo católico, la Eucaristía, se convirtió en un modo de expresión ciudadana antiluterana. De ahí que en las procesiones del Corpus se mezqle  indefectiblemente lo religioso y lo civil.


De este modo, durante la época de la Contrarreforma y como expresión antiluterana surgirán las Hermandades sacramentales. Su origen se encuentra en la primera congregación fundada de este tipo en  1539 por el Papa Paulo III en la Iglesia de Santa María Supra Minerva en Roma, mediante la bula "Domine Noster Iesu Christus", por la cual se otorgabam indulgencias a todos los hermanos de la Cofradía, no solo los romanos. Por este motivo, en poco tiempo fueron multiplicándose estas Hermandades Sacramentales agregadas a la original romana gracias a la cantidad de indulgencias que se otorgaban. Así , las Cofradías Sacramentales se llamaban Minervas por estar agregadas a la matriz que estaba en aquella iglesia.
Evidentemente nuestra provincia, tan ligada al Arzobispado de Toledo, lugar donde se desarolló extraordinariamente esta celebración, aún podemos ver ritos barrocos en la celebración del Corpus como en Porzuna.


En cuanto a Ciudad Real capital, como casi todas las tradiciones, ritos y Cofradías se han ido extinguiendo poco a poco. En el siglo XVIII, según el censo de Hermandades y Cofradías del Conde de Aranda (1770), en Ciudad Real sólo quedaba una Minerva en la parroquia de Santa María, de las tres Minervas que existieron en cada parroquial durante los siglos XVI y XVII, como queda constancia en el archivo diocesano. Así mismo, tampoco han pervivido las tres Cofradías de Ánimas o de la Purísima u otros ritos del Corpus, aunque gracias a las Cofradías de Semana Santa y otras asociaciones han ido recuperando las alfombras y los altares.


Esta Cofradía Sacramental, según el citado censo se denominaba Archicofradía del Santísimo Sacramento Supra Minerva. Tenía que estar formada por cristianos con una capacidad económica saneada pues se desprende que los dos priostes anuales gastaban en la Función y procesión 675 reales de vellón, aunque la Cofradía aportaba para el gasto 220 reales con 20 maravedíes que eran los réditos de censos que esta Cofradía tenía en su haber. Parece ser que mantenía culto durante todo el año. Todos los domingos del año se celebraba función mayor y procesión por los alrededores de la actual Catedral. 
Queda claro que el culto al Santísmo Sacramento tuvo desde siempre gran predicamento en la ciudad. En este censo podemos ver también cómo las cofradías sacramentales de San Pedro y Santiago, ya extinguidas, tenían unos réditos de censos que servían para costear la cera del Santísmo en cada parroquia y para alumbrarle cuando saliera en las procesiones de viático para los enfermos.


De aquellas manifestaciones han quedado más bien poco. Las hermandades sacramentales parroquiales, como escribe el profesor Sánchez Herrero, fueron perdiendo la importancia que tuvieron entre los siglos XVI y XIX seguramente por el hecho de mantener un culto pretérito y que cada domingo en la Eucaristía se celebra, consiguieron subsistir fusionándose con otras asociaciones con una vida activa, es decir, con las Cofradías de Semana Santa. De ahí que muchas cofradías en Sevilla, por ejemplo tengan esos rimbombantes títulos, gracias, por tanto a esa unión con aquellas minervas antes tan importantes. Por ejemplo, en 1983 la Hermandad Sacramental de la Parroquia de Santiago de Sevilla estaba conformada por una decena de hermanos todos ellos muy mayores, incapaces de mantener el culto y la procesión. De este modo y para que no desapareciera se une a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas y María Santísima del Rocío, adoptando el nombre de Real e Ilustre Hermandad (estas Cofradías son reales porque desde Carlos III tuvieron el amparo de la Corona española) del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de uestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas y María Santísima del Rocío, Nuestra Señora del Carmen (Titular de la Sacramental), San Fernando Rey y San Lucas Evangelista.

Fue por tanto la Adoración Nocturna la que herederó aquel sentir de las Minervas, las cuales desaparecieron progresivamente de España. En Ciudad Real no sabemos con seguridad la desaparición de la Minerva. Probablemente a finales del siglo XIX, tras la Revolución Gloriosa de 1868.


Con la creación del Priorato de las Órdenes Militares en Ciudad Real, en 1875, sería el Cabildo Catedral el encargado de la procesión. Ciudad Real además tiene el privilegio de que el Santísimo Sacramento sea acompañado por caballeros de las Órdenes, algo que hace diferente nuestra procesión, al igual que sea por la tarde, gracias al privilegio del Papa Pío IX, en breve del 23 de mayo de 1867. Esto es a grandes rasgos lo reseñable en la procesión del Corpus de Ciudad Real. Como decíamos el Real Consejo de Órdenes Miltares envía a los caballeros a esta procesión. Los secretarios de cada una de las Órdenes asignan a cinco caballeros a asistir a Ciudad Real, llevando el manto capitular y formando Capítulo en el Coro de la Catedral, presidido generalmente por el Infante don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, presidente del Real Consejo.


Si en todos los lugares la Eucaristía es acompañada por gran número de fieles, aquí y no se sabe por qué,  las Cofradías de Semana Santa y de Gloria no pueden acompañarla como se hace en Toledo o en Aldea del Rey, por ejemplo, para no irnos muy lejos y dentro de la Diócesis. Y es que la crisis de las hermandades en Ciudad Real en los años 60 nos ha privado de cosas como estas. Las Hermandades dejaron de acompañar al Santísimo porque no tenían ni siquiera hermanos para salir el día de su procesión. Por eso, como las costumbres se hacen leyes, cuando se ha querido volver a salir en la procesión del Corpus, pues no ha podido ser...

 Fotografías: Ciudad-Real.es; Arte Sacro

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