lunes, 10 de diciembre de 2012

Y la Virgen se apareció en Ciudad Real


Después de bastante tiempo tenemos otra vez a la Inmaculada en el lugar que le corresponde, bajo los soportales del antiguo Ayuntamiento. Llevaba allí desde 1869 momento en que León Bermúdez Vera lo colocó allí. 
No obstante y para salvaguardarlo de los vándalos antisistema, se ha sustituido por una reproducción fotográfica y el original ha pasado al Museo López Villaseñor para su conservación y exposición.


Aprovechando que "el Pisuerga pasa por Valladolid", es momento de denunciar el aspecto rocambolesco y surrealista que presenta, como casi todo en nuestra triste ciudad, este histórico y emblemático espacio. La Casa del Arco, o Casa del Judío, fue el primer Ayuntamiento de Ciudad Real. Pertenecía al rabí judío Alvar García de Ciudad Real y fue confiscada por orden de los Reyes Católicos para situar la Casa del Concejo, según se acordó en las Cortes de 1480.
En la actualidad y sin acordarnos de la historia, como siempre, al anterior alcalde se le ocurrió la feliz idea de poner allí un simpático artilugio que da las horas, mientras aparecen Cervantes, don Quijote y Sancho Panza. Vamos el famoso carrillón, conocido por todos los turistas y una de las atracciones más visitadas....


A eso hay que unir los enormes carteles anunciadores de gafas de sol (véase la primera foto de la entrada) y ¡cómo no! la interesante y colorida tienda de bragas y sostenes que se sitúa en la planta baja del edificio. Muy majas las señoritas que anuncian los productos del establecimiento, pero, si te pones frente al arco, ves uno de los pocos restos históricos de la ciudad, decorado con las braguitas más minúsculas del mercado....Ciudad Real y su surrealismo.
¿Por qué nuestro Ayuntamiento no adquirió este inmueble para conservarlo y adecuarlo como oficina de turismo, por ejemplo? Y es que nuestro Consistorio hace cosas de risa, como si siguiera un guión de Berlanga o de José Luis Cuerda. Los políticos de nuestra ciudad, la han convertido en algo parecido al pueblecito de la película "Amanece que no es poco". Una ciudad surrealista, informe e inerme que sufrimos los que aquí vivimos y nos duele a los que la queremos. 

¿Y si se hubiera quedado así?...seguro que mucho mejor.

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