domingo, 1 de abril de 2012

Aquel balcón vacío

A punto de que el Señor a lomos del borriquillo entre en Jerusalén, me dispongo, querida abuela a escribir estas cuatro líneas. Ya es Domingo de Ramos de una Semana Santa huérfana, huera de muchos alicientes pues tu ausencia en estos días es grande, profunda, no se acaba...

Hoy el Señor repetirá el rito de entrar en la Jerusalén manchega, esa que tantos Domingos de Ramos recorriamos de la mano desde San Pedro a la Plaza. Hoy ya no estarás conmigo en ese trayecto. Estarás con Jesús en su paso, tirando del borriquillo que le lleva al Colegio, donde tantas y tantas veces me llevastes y me recogistes a la salida de las clases.

El Martes Santo, cuando tu Cristo se pare en el balcón, ese balcón que tantos años estuvo tan animado de personas atentas a las procesiones, el balcón de la calle Calatrava estará huérfano de tí. Ya no asomará aquella pequeña cabeza por el apoya brazos de la balconda siempre engalanada. Tú no estarás en allí. Estarás junto a Simón el Cirineo ayudando a tu Cristo a llevar la Cruz hasta el Gólgota carmelitano.

Hoy sin tí comienza otra Semana Santa más. Te seguimos echando tanto de menos...

1 comentario:

Begoña S.R. dijo...

Un fuerte abrazo Paco, ella está muy cerca de ti y seguirá acompañándote siempre.