viernes, 16 de marzo de 2012

"Austeridad"



Austeridad,
la austeridad no puede ser imparcial, no podemos pedir que algo sea austero, cuando en nuestra propia vida, la pasamos por alto, de nada nos sirve, imponer y pedir que algo lo sea, para únicamente lavar nuestra conciencia y después llevar una vida, aunque buena, incoherente con lo que exigimos desde fuera (siempre mal orientados) para con nuestras cofradías a las cuales le pedimos que lo sean, pero está muy lejos de nuestras vivencias personales.
Y he aquí que la mal llamada “austeridad”, pasa a confundirse con términos como :pobre, sencillo, discreto, básico ,humilde… y tantos calificativos como se escuchan, pues no dejan de ser austeras, las hermandades que con una gran elegancia portan enseres y tronos, cuidando cada detalle y cada ornamento con un gran sentido y conocimiento de aquello para lo que se ha creado; pero otros en cambio, piensan que el hecho de no poder adquirir una nueva insignia, esta se puede sustituir por una vareta de cortina y a esto le llaman “austeridad” o a mal arropar a una Sagrada Imagen con un cortinaje reciclado o encender dos cirios ante una imagen o creer que un palio procesione con banda de música es un gasto inútil y deja de ser austero, o no llevar a cabo proyectos que quedaron a medias, no porque no haya fondos, sino porque dejáramos de ser lo que fuimos y que verdaderamente nos ha convertido en “lo que no somos”.
Por todo esto basta ya de crear confusiones absurdas, pues una persona austera, será seria, elegante y disciplinada, tanto en sus formas como en sus normas y sabrá imprimir carácter desde la coherencia, el sentido y el significado de las cosas, porque todo tiene su valor y hay que saber dárselo, pues de nada sirve tener todo el oro del mundo si no hay respeto en el llevarlo y la dignidad, la belleza y el decoro es lo que hace a una cofradía ser austera, el trabajo y el esfuerzo de quienes la dirigen y el compromiso de querer crecer, de querer avanzar y de superarse , pero pronunciada con clase y categoría, no con cutreza y desfachatez como tantas veces estamos acostumbrados a que sea utilizada
Cuantas veces se nos califica de “copiotas” del sur, creyendo que la verdadera austeridad viene del Norte y en concreto de Castilla, donde sin duda hay gran sobriedad en Cofradías y belleza en sus grandes tallas, pero desfachatez, lo que se dice desfachatez, también la encontramos a raudales y no todo es austero, pues igual que como dice el dicho: “El habito no hace al monje” tampoco el lugar o el enclave hacen austeras a las Cofradías; pero volvamos al Sur y fijémonos (por poner un ejemplo) en el Silencio, Jesús de las Penas, Vera-Cruz, Gran Poder… y después hablemos de donde encontramos más austeridad, pero eso sí, con conocimiento y respeto, que en el Sur no todo vale, pero en Castilla tampoco y de mi ciudad no hablo, porque sería un desastre y lo que hay que salvar, los que me conocen lo saben, podríamos contarlo con los dedos de la mano.
Por tanto la austeridad no solo es esparto, ni silencio, sino respeto por nuestras Sagradas Imágenes, seriedad en el comportamiento, elegancia en el discurrir, trasmitir un mensaje evangélico desde la belleza y el detalle de cuidar los símbolos y los gestos, cuidar el culto, (pero para eso hay que tenerlo y nos llevaría a otra reflexión) y a partir de ahí estudiar el significado de la palabra que como tantas otras con la riqueza de nuestro castellano, se nos trata de confundir malutilizandola cuando nos parece y no ejerciéndola en nuestra propia vida, en la cual debería ser fiel reflejo de la misma.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Se conoce que la cercana y por tres veces estrenada paternidad te está dejando sembrao Juan Carlos... Me quito el sombrero.. (aunque no lo lleve)

Misa Tradicional dijo...

Querido amigo, al leer su artículo, con el que estoy de acuerdo en gran medida, me he acordado de estas palabras de un santo muy nuestro, de San Juan Bautista de la Concepción, que explica de un modo excelente lo que ha de ser la verdadera austeridad. Lamentablemente, hoy, la austeridad está desvirtuada, y más lamentable es que son los propios sacerdotes y obispos los que desvirtúan esto. No entienden la austeridad como la han entendido siempre los santos más austeros, Santa Teresa, San Juan María Vianney, Santa Ángela de la Cruz, etc...

"[...] Uno de aquellos señores oidores y dio por razón que las iglesias de los frailes estaban ricas y adornadas y las parroquias pobres y desnudas, dando a entender que se iban allá las limosnas, o qué sé yo. A quien yo respondí: Señor, ésa eseficacíssima razón para darnos licencia, porque en nuestras iglesias tratemos a Dios con reverencia, porque los señores clérigos las rentas que tienen las han menester para comer, beber, vestir criados y mula; que si ellos ahorraran eso y profesaran la vida pobre y desnuda del fraile descalzo, es certíssimo tuvieran sus iglesias muy bien adornadas, particularmente el día de hoy, que nunca tanto precio y valer tuvieron sus rentas, beneficios ycapellanías. Veo por mis peccados que, si sus rentas suben, sus gastos y profanidades corren y por ricos que estén no les alcanza la sal al agua.

¿Cómo han de vestir los altares y proveer sus sacristías? Y si por ahí anda Dios menoscabado, haya conventos de frailes que tienen puesto sus gustos y recreaciones en el adorno de sus iglesias; en ellas, en los altares y en el Sanctíssimo Sacramento, tienen puesto su descanso, sus cuidados y pensamientos; y cuando esto no está como desean y quieren, están inquietos y perturbados.

Yo no entiendo esto que ahora diré: que haya un monasterio de frailes con quinientos ducados de renta y se sustenten veinte o treinta religiosos y tengan su iglesia hecha un paraíso y retrato del cielo, y que tenga un cura mill ducados de renta y él muera de hambre y su iglesia esté hecha pajar o como choza de viñadero en viña vendimiada. No sé qué decir a esto, sino aquello que comúnmente dicen a los sacerdotes que malgastan los bienes eclesiásticos: que siendo bienes y haciendas ofrecidos por peccados y delitos que los hombres hicieron y cometieron, son como los retraídos: que en tanto están seguros en cuanto no salen de sagrado, porque en saliendo de ahí la justicia les echa mano y los prende. Así son los bienes, haciendas y rentas de los eclesiásticos: que en tanto están libres y seguros en cuanto se gastan en las iglesias y servicio del culto divino; y en saliendo fuera, haciendo sus empleos en juegos, recreaciones, comidas, vestidos, mayorazgos o ventoleras, el viento se lo lleva todo y la justicia de Dios le echa mano y lo embarga para que no lo goce quien con tanta libertad y poco miramiento gasta los bienes de los difuntos, que ellos con lágrimas y dolor ofrecieron en sus muertes para aplacar a Dios por las ofensas que hicieron. Vean qué sentirán estas tales almas que vean las haciendas que ellas ganaron con trabajo y afán y con gusto las ofrecieron para el servicio de las iglesias y altares, cuando las vean emplear en caballo y galgo para ir a caza, en diferencias de vestidos y juegos sirviendo a la vanidad".

De las Obras completas de San Juan Bautista de la Concepción