martes, 12 de abril de 2011

Un silencio por respuesta

Bendita primavera que nos trae aquello que tanto anhelamos.
Benditos son tus noches, tus tardes y tus días,
que al corazón hacen palpitar la ilusión prendida,
que bonitas tus brisas que las nubes se van llevando.

Son tus tiempos y detalles, son tu piedad y encanto,
son tus sonidos y olores, los que te han delatado,
son tus silencios y premuras las que tienen sus hermanos,
son los nervios e ilusiones los que llegaron.

Es la pasión del corazón la que hace trabajar sin descanso,
son las ganas de vivir lo que hace abrir las puertas,
son las ganas de predicar tu camino, la verdad y la vida,
son las respuestas por dar a un silencio por respuesta.

Son tus preguntas, son tus verdades,
son nuestros temores, son tus bondades,
Son tus penas las que alivian nuestros pesares,
son tus pasos firmes, tus largos y firmes pasos
son tus salidas de clausura las que dan encanto,
son tus filas las que dan ese gusto amargo, añejo ya olvidado,
son tus muñidores, tus cirios tus hermanos esperando,
lo que hacen cambiar el tiempo lo que hace pensar en otro tiempo.

Y si nadie sabe de que hablo, si nadie sabe lo que digo,
que espere de pie o sentado que espere a ver a su hijo,
si nadie sabe que Tú callado es el mayor de los gritos,
Que vayan a una plazuela, que disfruten solo disfruten,
Que cuando se abran las puertas llamadas,
y ya las madres estén cantando,
resuenen sus voces señoras, en la noche de Martes Santo.

A mi Señor de las Penas

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