domingo, 31 de octubre de 2010

Alejandro Simón entrevistado en los Remedios

Alejandro Simón elige a dos de nuestras Cofradías hermanas para la entrevista del periódico El Día de Ciudad Real, reproducimos integro los comentarios realizados por el que será Pregonero de la Semana Santa 2011, sin duda un honor para La Plazuela, por que te conocemos y sabemos que ante esta bella estampa hay más que sentimiento de un gran cofrade que tiene la Ciudad y como no, por la parte que nos toca desde esta "Tu Plazuela"
«Me preocupa el relevo de los costaleros de los años 80 y 90»
HOY. CIUDAD REAL
--Cuando recibió la noticia de su designación como pregonero de la Semana Santa de 2011, ¿qué se le pasó por la cabeza? ¿Lo esperaba?
—La verdad es que el presidente de la Asociación, Emilio Martín, ya me había comentado en alguna ocasión que había estado dentro de la nómina de los posibles elegidos para dar el pregón y siempre piensas que te puede llegar alguna vez porque has hecho varios pregones, pero nunca crees que vas a ser el elegido ese año. Me llenó de alegría porque, además, hacía muy poquito que había nacido mi hija y, dentro de esa alegría que ya tenía por el nacimiento, cuando me llamó Emilio y me dio la noticia, me alegró todavía más. Al principio te da un poco de miedo, te asusta un poco, pero ya van pasando las horas y lo asumo mejor.
—Algunos pregoneros dicen que en cuanto son elegidos empiezan a darle mentalmente forma al texto. Aún es pronto, pero ¿tiene alguna idea?
—Siempre que das pregones hay un momento en que te paras a pensar en cómo darías el pregón de Semana Santa de Ciudad Real. Entonces, ya tengo más o menos, si no el contenido, sí creo que ya tengo en mente la estructura de cómo lo quiero dar.
—¿Qué le gustaría contar?
—Lo que sí me gustaría es que todas las personas que vayan al pregón, sean de la hermandad que sean, cuando salgan sientan que su hermandad ha estado presente en el pregón. Porque normalmente los pregoneros hablamos más de nuestras hermandades porque tenemos más vivencias. Pero eso lo considero un poco injusto y quisiera que todas las hermandades estuvieran repartidas por igual en el pregón. Luego también quiero hablar no sólo de las hermandades, sino de la gente que las forma, que trabaja diariamente. Quiero que se sientan valorados por el pregonero. Aparte, tampoco soy un poeta ni un escritor y no soy de los que hablan de la luna que va dando en los varales del palio. No. Me gustaría hablar de cosas más cotidianas, de cosas que todo el mundo entienda y que el que esté sentado en el Quijano se sienta reflejado en lo que vaya diciendo.
—Ha tenido ya ocasión de pronunciar diversos pregones e incluso la Exaltación del 25 aniversario de la Misericordia. ¿Su pregón de Semana Santa seguirá la línea de sus anteriores disertaciones o añadirá elementos novedosos?
—Más o menos seguirá la misma línea. Primero haré una entrada para que la gente sepa de qué vamos a hablar y luego lo que suelo hacer es hablar un poco en prosa del tema que estoy tratando en ese momento y después acabo con una poesía. Normalmente a la gente que va al pregón le gusta esa forma y no la voy a cambiar.
—¿Cuál es su primer recuerdo de la Semana Santa en su infancia?
—El primer recuerdo que tengo y que guardo con mucho cariño es que la Hermandad de la Cena tenía el paso dentro de la iglesia de Santiago, cuando salían todavía los pasos de allí. Yo jugaba al fútbol en un equipo y uno de los que jugaban conmigo iba el Lunes, el Martes y el Miércoles Santo a limpiar con cera las imágenes de la Santa Cena. Era, digamos, un ‘enchufaíllo’ dentro de la hermandad. Necesitaban chavales que echaran una mano y, como me gustaba la Semana Santa, entré un Lunes Santo para hacerlo. Yo era un chiquitillo y verme con las imágenes tan grandes de la Santa Cena dándoles cera y limpiándolas con un trapito es el recuerdo más bonito que tengo de la niñez.
—Ha pertenecido a diversas cuadrillas de costaleros y ha sido también capataz. ¿Cómo ve lo que se conoce como “el mundo de abajo” en Ciudad Real y la evolución que ha experimentado en los últimos años?
—Hubo un famoso ‘boom’ a finales de los 80 y principios de los 90, pero no se tenían muchos conocimientos. Nos metíamos en los pasos porque nos gustaba, porque éramos amigos de otros o por devoción. Eso ha evolucionado en el sentido de que ahora se entiende, se sabe igualar, se sabe colocar a la gente por su altura, se le sabe dar al costalero una seguridad debajo del paso. Ya no vamos como burros todos ahí a cargar, sino que ya todo el mundo sabe la ropa que tiene que llevar puesta, los descansos... Ahora mismo el que se mete de costalero se mete sabiendo a lo que va y se tiene un cuidado con él. El problema que veo es el relevo a la gente de los 80 y 90 que hemos ido cogiendo diferentes hermandades y ya tenemos cierta edad. Eso me preocupa un poco. Creo que llegamos a llenar muchos pasos y ahora viene el problema de que hay muchos sitios para salir de costalero pero cada vez hay menos costaleros, o repetimos mucho. Pero, claro, ya nos vamos haciendo mayores y va a llegar un momento en que creo que va a haber más pasos que costaleros.
—¿Cómo explicaría a los que no entienden que uno decida ser costalero lo que se siente ahí debajo?
—Como solemos decir muchas veces, hay que ir debajo para saber lo que verdaderamente se siente. Es un poco la unión de la devoción que tienes hacia esa imagen, el compañerismo, porque también es muy bonito el mundillo del costalero, una marcha procesional que te emociona... y todo eso hace que de lo que menos te acuerdes sea del peso. Si alguien quiere saber lo que se siente, que se meta debajo porque es muy difícil de explicar.
—Como catequista que ha sido, ¿cree que las cofradías ejercen como deberían el enorme potencial catequético que tienen, sobre todo con los jóvenes, o se pierden demasiado en aspectos externos, como la procesión?
—Puede ser. Lo que pasa es que también hay que tener en cuenta que no todas las personas que llegan a una junta de gobierno tienen cualidades para ejercer, digamos, la catequesis dentro de la hermandad. Porque hay muchas veces que las hermandades están muriendo y necesitan gente joven que las levante. Esa gente a lo mejor está capacitada para montar un paso o un altar de cultos, pero lo tiene más difícil para atraer al cofrade al ambiente religioso. Creo que en eso debería haber más unión entre la Iglesia y las hermandades. Deberíamos llegar a un acuerdo para que nosotros fuésemos capaces de llevar al hermano a la iglesia, pero que también la Iglesia fuese capaz de abrir sus puertas a las hermandades. No es que no lo haga, pero debería haber quizá más entendimiento.
—En febrero nacía la tertulia cofrade “El codal de plata”, de la que usted es uno de los fundadores. ¿Qué proyectos tienen para el futuro?
—Lo que nosotros, que somos un grupo de amigos a los que nos gusta hablar de Semana Santa, queríamos era hacerlo más extensivo a los cofrades de Ciudad Real. Tuvimos la oportunidad de que nos abrieran el café bar Peatonal los jueves por la noche y decidimos hacerlo allí. En Navidad nos volveremos a juntar para ver qué otra actividad podemos hacer además de seguir los jueves con las tertulias.

informa
FERNANDO DOMÍNGUEZ


- DETALLE DE LA NOTICIA -
FOTO: JESÚS MONROY

Feliz Cumpleaños


Hoy 31 de Octubre, festividad de San Alonso Rodríguez y Quintin. Desde este rincón de la Plazuela del Carmen no podemos dejar pasar la ocasión de felicitar a nuestro fundador y comentarista D. Francisco José Turrillo y Moraga que hoy celebra su 33 cumpleaños y "como no podía ser de otra manera" (me suena esta frase) Aquí esta nuestro pequeño homenaje a tan especial persona.

sábado, 30 de octubre de 2010

Noche cofrade, víspera de los Santos

Anoche, cercanos a la víspera de todos los Santos, disfrutamos de otra jornada cofrade entre amigos y hermanos. Anoche no cogía un alfiler en nuestra Casa Hermandad y pudimos disfrutar de alguna que otra bebida espirituosa freshquíííísima, buena charla y tertulia cofrade, muy animada, como siempre, el vide de la procesión de Santa Teresesa.... en definitiva, un encuentro entre amigos y gente buena, como siempre. Gracias a todos por vuestras visitas y mantener nuestra Casa Hermandad como una de las más visitadas y frecuentadas los viernes de todo el año.




Con el sr. Fisac, ante el cartel de la Cofradía de Jesús Nazareno, los "moraos", de Daimiel. Muchos cofrades de ella y amigos de la Plazuela y de la Cofradía de las Penas nos visitan habitualmente y colaboran con este blog. Para Santi y Juan, vaya pedazo de foto, artistas.

viernes, 29 de octubre de 2010

Así celebramos en España el Día de los Santos y Difuntos V

Recordando historias de aparecidos o leyendo alguna historia del tipo de las leyendas de Bécquer. Ahí va una:

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.
     Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.
     Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.
     Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

I
     -Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.
     -¡Tan pronto!
     -A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.
     -¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?
     -No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.
     Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.
     Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:
     -Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.
     Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.
     Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.


     Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.


     La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

II
     Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.
     Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.
     Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.
     Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.
     -Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.
     Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.
     -Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?
     -No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.
     El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:
     -Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?
     Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.
     Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.
     Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:
     -Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.
     -¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:
     -¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?
     -Sí.
     -Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.
     -¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.
     -No sé.... en el monte acaso.
     -¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!
     Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:
     -Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.
     Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:
     -¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

     Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:
     -Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.
     -¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.
     A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.
     Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.


III
     Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.
     -¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.
     Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.
     Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.
     -Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.
     Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.
     Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.
     Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.
     -¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?
     Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.
     El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.
     Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.
     Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!


IV
     Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.



Así celebramos en España el Día de los Santos y Difuntos IV

Yendo al cementerio a limpiar las lápidas de los difuntos y a llevarles flores.

Así celebramos en España el Día de los Santos y Difuntos III

Asistiendo a Misa porque el dia 1 de noviembre es Fiesta de precepto para rezar por las ánimas de nuestros difuntos. A unos porque están en el Cielo y a otros, para los que están en el Purgatorio y pronto suban a la Gloria.


Así celebramos en España el Día de los Santos y Difuntos II

Degustando nueces, castañas, roscapiñas, huesos de santo, buñuelos...



Así celebramos en España el Día de los Santos y Difuntos I

Viendo don Juan Tenorio....

Cantos litúrgicos trasvasados a Agrupación Musical

Hoy traemos un canto típicamente cuaresmal: Alma mía.



Hasta las narices del dichoso Jalogüín.


Inicié este blog con este tema del Jarroluís. Sé que a muchos les gusta y a otros no. Sé que a mi buen amigo José Antonio le encanta celebrar esta fiesta por todo lo alto y l eagradezco el detalle de su invitación. Alabo el trabajo que realiza decorando su casa y su tienda de zapatos magistralemente donde no faltan detalles, incluso un pasaje del terror. Pero él mismo sabe de mi parecer y creo que no se molestará conmigo. Pido disculpas si alguno de mis lectores se sienten ofendido ante lo que voy a volver escribir. Ya lo expuse el año pasado y como tuvo buena aceptación, lo vuelvo a escribir.


Paseando ayer cn mi esposa e hija vimos como mucos niños salían de las escuelas vestidos con harapos oscuros, caras pintadas a lo gore, al estilo de las hijas de ZP (que esto es lo que quiere la izquierda sectaria que nos gobierna). De este modo, disfrazando desde niño a nuestras jóvenes generaciones se les inculca hábitos y costumbres ajenos a nuestra cultura hispánica y católica. ¿Por qué el viernes de Dolores no vestimos a esos niños de nazarenitos para inculcarles el amor a la Semana Santa?... Claro, esto no interesa porque es una fiesta religiosa. Incluso la horda marxista que nos inunda quiere prohibir los Belenes.


La fiesta de Halloween no es tan inocente como disfrazarse de bruja y llevar calabazas iluminadas con inquietantes formas de caras. La costumbre, importada de Estados Unidos vía Hollywood con películas que cosecharon un gran éxito en los años 80 como «La noche de Halloween, de John Carpenter, entró con fuerza en España hace varios años y se celebra en la noche del próximo sábado. Las tiendas de disfraces y de «todo a 100» están haciendo su agosto desde hace varios días, con las estanterías de sus establecimientos repletas de trajes de zombies, vampiros, fantasmas, druidas, esqueletos, diablos y hasta seres extraterrestres.


Esta fiesta significa «Al hallow´s eve», es decir; «víspera de todos los santos», ya que se refiere a la noche del 31 de octubre. Sin embargo, ha robado su sentido religioso para celebrar la noche del terror y de las brujas. La celebración de Halloween se inició con los celtas. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Una antigua leyenda irlandesa narra que la calabaza iluminada sería la cara de un tal Jack O´ Lantern que, en la noche de Todos los Santos, invitó al diablo a beber en su casa, fingiéndose un buen cristiano.


En España es una noche de retiro y reflexión. Una noche de recuerdo a nuestros difuntos. Halloween...manda huevos. ¿Dónde han quedado nuestras costumbres? En España la costumbre está en ir al cementerio a visitar a nuestros difuntos, ir a escuchar Misa por ellos. También se comen frutos secos: castañas asadas, nueces, almendras, avellanas, revueltos con coquitos y anacardos (a mi cuñado Luisma le apasiona estos frutos a los que les llama cacahuetes chepaos).... en fin. También hay bebidas y dulces típicos de la época: pacharán, anís, mistela, huesos de Santo, buñuelos. Cuando llegan estas fiestas somos conscientes del inicio del invierno. Es fabuloso quedarse en casa esas tardes cortas de domingo al calor del brasero (si hay chimenea mejor que mejor) y tomar una tazita de café o chocolate con sus buñuelos y contar historias de aparecidos y fantasmas. Os recomiendo las leyendas de Bécquer leídas a la luz de unas velas. Así es como celebramos en España la Fiesta de Todos los Santos y Fieles Difuntos. Lo demás es pura falacia yanqui que nada tiene que ver con nuestra manera de ver la vida.
 
 
Pero no solo en España estamos hartos de esta estupidez para memos. En Francia nació la iniciativa de «Holywins», que juega con las palabras «holy» («santo») y «wins» («ganar»). Algo así como «lo santo gana». La propia archidiócesis organiza desde hace varios años la campaña, a la que acuden miles de niños y jóvenes todos los 31 de octubre. «En una sociedad que elude la cuestión de la muerte, la fiesta de Haloween tiene el “mérito” de que nos interroguemos sobre este tema, pero sólo hace referencia a los rituales morbosos y macabros», afirman sus organizadores. Por eso, «los jóvenes de París quieren aprovechar la ocasión de la fiesta de Halloween para testimoniar su fe y su esperanza cristiana ante la muerte en la vigilia de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos». Eso sí, sin cuernos ni tridentes ni kilos de siniestro maquillaje...
 
 
Por último espero que os guste el tema de estos días en el reproductor. Un clásico de 1943: Rascayú.... ideal para estas fechas de cementerios y visita a nuestros difuntos.

Colores de un nuevo día

Si hace unos días nos deleitaba nuestro amigo Francisco con unos bellos atardeceres de la Mancha, no he querido desaprovechar esta instantanea que yo mismo tomaba esta mañana del amanecer , colores rojizos de esos que nos despiertan los sentidos, cuando tras la ventana del otoño vemos el milagro de la creación plasmado por la paleta del creador, lástima que al terminar de despertar la realidad de este mundo sea otra bien distinta y no haya más remedio que subirnos a ese tren que avanza y en muchas ocasiones no sepamos cual será su destino.
Feliz día a todos.

jueves, 28 de octubre de 2010

El atardecer en La Mancha


Andaba mi sobrina Nazaret haciendo unas fotillos desde su casa a un bello aterdecer manchego. Supo captar el concepto del atardecer, supo captar con su lento los rojos, cual fuego encendido, del ocaso de cualquier día de otoño. Ese maravilloso color anaranjado será mimetizado en las hojas de los árboles caducos, cual camaleónica mímesis de los álamos.

Y es que no hay cielo como el de La Mancha.. .





Fotografías de Nazaret Rodríguez Oliver.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Ha Fallecido D.Enrique Oliver Cruz


Ha fallecido D. Enrique Oliver Cruz, el que fuera Hermano Mayor de la Hermandad de la Soledad durante muchos años y que tiempo después se le distinguiera en el año 2000 con el honor de nombrarlo Hermano Mayor Honorario de dicha Hermandad, desde este rincón de la Plazuela del Carmen nuestro mas sincero pésame para sus familiares y para su gran Hermandad, que Nuestra Señora de la Soledad y la Stma. Virgen de la Amargura lo tengan en su gloría.


Descanse en Paz.

Con sabor añejo



Quien me conoce sabe que pertenezco a un grupo que se decanta por una estética cofrade rancia, antigua, añeja y que desgraciadamente en nuestra ciudad se fue perdiendo con la posmodernidad de los años 80 que afectó, por desgracia, a la citada estética. Por eso, en nuestra Cofradía, la de las Penas, este que escribe siempre procuró implantar una estética antigua, de otros tiempos, acorde a nuestro espíritu penitencial. Por eso surgió la figura del muñidor, los servidores de librea; se suprimieron elementos ajenos a las Cofradías, como el famoso foquito que iluminaba directamente la cara del Señor, o los fluorescente que alumbraban las capillas del Paso. De este modo se demostró que la penitencia y el silencio no están reñidos con lo elegante, entendiéndolo desde una estética distinguida, donde la orfebrería y el bordado tuvieran su cabida. Qué decir del andar de nuestro Paso, lo más parecido al andar humano y que desde que el martillo fue asumido por Marcelino Abenza , este objetivo se ha cumplido... detalles que han hecho que nuestra Cofradía se distinga de otras por eso mismo.

Por eso, esa estética que tantas críticas y ataques personales sufrimos unos pocos locos, empieza a impregnar a otras Corporaciones penitenciales de la ciudad. Era impensable en 2001 que la figura del muñidor, diez años después, fuera imprescindible en nuestra Cofradía. Estos ataques fueron realizados, incluso por hermanos de la Hermandad, algunos de ellos, de la propia Junta en aquel momento y de Juntas posteriores. SIC TRANSIT. 


En fin, que me voy por las ramas. Decíamos que esta estética empieza a asentarse en nuestra Semana Santa. Este es el caso de la Real Cofradía de Nuestra Señor de la Soledad. Los artífices de este cambio estético se encuentran en la actual Junta de Gobierno, además de sus capataces, Marce Abenza, padre e hijo y del vestidor de las Imágenes Titulares, Antonio García. Cuando he visto las fotos de Evaristo Martín, que a continuación veréis, me he quedado sublimado ante tanta belleza y buen gusto. Por fin en nuestra ciudad, se viste a una Imagen Mariana como en el siglo XVI, lo que iconográficamente se denomina de sacerdotisa y que se basa en el luto de la España de los Austrias.


Maravillosa es por tanto, la manera con que se ha vestido a Nuestra Señora de la Amargura. Maravilloso es también el conjunto escenográfico creado con motivo del mes de los Difuntos. Esta bella estampa podemos contemplarla en el Museo de la Casa Hermandad de la Soledad. Efectista y bello montaje. Enhorabuena.



martes, 26 de octubre de 2010

Se ha muerto el Pulpo Paul


Descanse en Paz


El pulpo Paul adivinó en julio que España ganaría el Mundial de fúbtol de Sudáfrica 2010 y, quién sabe, quizá también presintió su propia muerte. Paul murió anoche en su acuario de Oberhausen (Alemania), según un portavoz del Sea Life Aquarium citado por la página alemana Der Westen. Los trabajadores y directivos del recinto están muy afectados (no en vano Paul se había convertido en el principal reclamo de estas instalaciones).

"Con el fin de honrar a Paul y con motivo del interés mundial que despertó, vamos a erigir aquí un monumento. Vamos a exponer los mejores momentos de la vida de Paul, también los regalos que hemos recibido de todo el mundo y la urna y las cajas de metacrilato de Paul", han señalado fuentes del acuario en declaraciones a la citada página.



Al pulpo Paul los cuidadores le ponían, dentro del acuario, sendos mejillones en dos cajas de metacrilato con las banderas nacionales de los equipos que se cruzaban en el Mundial de Sudáfrica. Según el mejillón que prefiriera el octópodo, se deducía un vaticinio sobre el vencedor del choque. Junto al fenómeno de la vuvuzela , el pulpo Paul fue una de las atracciones mediáticas del campeonato. De él se han realizado parodias, pegatinas, peluches, una línea de ropa...



Paul nació en enero de 2008 en el océano Atlántico, en las costas de Dorset (Reino Unido) y vivió sus primeros meses en un acuario británico. Era un pulpo común (Octopus vulgaris) aunque, visto lo visto, no tanto.

Estoy contigo Miguel

Personalmente no me gusta copiar artículos de blog amigos, pero en este caso voy a reproducir el que ha publicado nuestro amigo Miguel en su blog "El Incensario"
Cuanta razón llevas, pues aún no se sabe lo que se hace mal en nuestra ciudad, pues hasta para hacer un traslado hay que hacerlo con nocturnidad y alevosía, sin luces, y sin arreglar (no sé si esto significa vulgarmente en "chandal") tenemos localidades vecinas donde todo vale o es que aquí no vale nada, yo personalmente no lo entiendo, pero leánlo ustedes y yo personalmente te felicito en nombre de la Plazuela ,Miguel.

¿A QUINCE KILÓMETROS SÍ?Parece que esa corta distancia borra de un plumazo los motivos por los cuáles en nuestra ciudad se nos prohíbe por parte del Obispado realizar procesiones extraordinarias.Hace un par de años la Flagelación también cumplía su XXV Aniversario. Se quiso realizar una salida extraordinaria. La respuesta del Sr. Obispo: NO.¿Sómos distintos los cofrades de Ciudad Real y Torralba?¿Existe una mano negra en nuestra ciudad que quiere acabar con todo lo que huela a Cofradías?¿Es que hay que hacer limonada al acabar las procesiones extraordinarias para que se permitan?¿Es que en Ciudad Real tragamos con todo y nos callamos ante todo y en otros sitios quizás pongan las cartas sobre la mesa?Prefiero pensar que tras la Procesión Extraordinaria del XXII ENcuentro Nacional de Cofradías, alguien se dio cuenta de la absurdez de dicha prohibición, y que los cofrades sabemos hacer las cosas bien y podemos evangelizar en la calle desde nuestra idiosincrasia propia, aún fuera de los tiempos litúrgicos "fuertes", por lo que a partir de ahora sí se podrán realizar salidas extraordinarias en nuestra ciudad.Se acercan varias efemérides en nuestras Cofradías en la próxima década...Que se nos trate igual que a nuestros hermanos de Torralba...

publicado por Miguel Barba en el blog "El Incensario"

domingo, 24 de octubre de 2010

Jesús de las Penas no está solo


Nuestro Señor Jesús de las Penas no esta solo, son muchas las personas que van a visitarlo muy a menudo, de hecho como se puede apreciar en la fotografía nunca le falta un centro de flores a sus pies. Y es que es muy importante para todos sus Cofrades, sobre todo al grupo de la Junta de Gobierno de la Cofradía de Nuestro Señor Jesús de las Penas. Desde esta Plazuela del Carmen doy las gracias a los Priostes que se encargan de cambiarle de túnica según la época en que vivamos.


Así de esta forma pronto lo veremos de nuevo pasear por las calles de Ciudad Real, de camino a su Convento del Carmen y tras ello recorrerá nuevamente por las calles de su ciudad en el Martes Santo en su Estación de Penitencia acompañado de sus hermanos, la cual estamos muchos esperando con mucho entusiasmo.

sábado, 23 de octubre de 2010

Virgen de Araceli, patrona del campo andaluz

El pasado 12 de Octubre, fiesta de la Hispanidad procesionaba en Cordoba Nuestra Sra. de Araceli, patrona del campo andaluz de la localidad vecina de Lucena, sencilla y emotiva la mecieron sus portadores recorriendo el centro de la ciudad, acompañada de fieles y Juntas de Gobierno de las distintas cofradías para ser trasladada a la Mezquita-Catedral
fotografías: plazuela del carmen