domingo, 31 de enero de 2010

¡Qué orgullo ser de vosotros!



Como titulo esta entrada es como me siento durante este fin de semana al comprobar como hay aún buenas personas y jóvenes comprometidos con los demás y con nuestras Cofradías. Qué orgullo ser de vosotros chicos, qué alegría saber que estáis ahí para ayudar a la Junta de Gobierno, qué satisfacción comprender que es muy fácil estar cerca de los hermanos que menos tienen y que más necesitan.

Esta entrada debe ser un pequeño pero sentido homenaje a todos vosotros por lo recaudado ayer en tres horas, 380 € que irán para ayudar a la gente de Haití a través de los misioneros de nuestra Diócesis.

Gracias chicos...aún quedan muchas cosas por hacer.

jueves, 28 de enero de 2010

3. La música procesional en la Guerra y Postguerra


Como a todos los sectores de la sociedad la Guerra Civil española dejó una dolorosa y profunda huella. Algunos compositores, como Manuel Font y de Anta perdieron su vida y muchas bandas apenas podían actuar por falta de músicos. ASí mismo la prohibición en zona republicana de procesiones provocó la carencia de cualquier tipo de composición. Podemos destacar en estos años a Manuel Borrego y a Farfán que escribieron sus últimas composiciones.

Llegada la postguerra las cofradías recuperaban gradualmente su actividad y con ellas las artes de las que se sirven para enriquecer sus exornos, donde no podía faltar la música. De esta época debemos destacar a Antonio Pantión -que con “Jesús de las Penas”, de 1943, firmó una página de oro-, Francisco Melguizo, Enrique Báez, Rafael Márquez Galindo, Beigbeder, Cebrián, Pedro Gámez Laserna, Pedro Braña o el archiconocido Jaime Texidor.


- Emilio Cebrián (1900-1943) y su figura universal.


Si hay algún nombre en la música para banda en nuestro país que sea fuente de culto y que además ha logrado que parte de sus obras adquieran el carácter inmortal por haber sido siempre tocadas, ese es el del toledano Emilio Cebrián Ruiz. Sus pasodobles, marchas de concierto, suites para banda y obras de diversos tipos entraron desde su nacimiento en el excepcional listado de la memoria musical del colectivo popular y de los críticos. “Churumbelerías”, “Ragón Falez”, “Evocación”, “Una noche en Granada” son una muestra de ello. Pero no se quedaría atrás en la marcha procesional. Las marchas procesionales de Emilio Cebrián destacan por una cuidadísima construcción, una vocación especialmente melódica y unos giros llamativos.

Sus marchas tomaron forma durante la dirección de la Banda Municipal de Jaén, cuya historia no podría entenderse sin él. De entre ellas figura indudablemente “Ntro. Padre Jesús” (1935), dedicada al Nazareno de Jaén –El Abuelo-, imagen de gran devoción. Esta pieza reúne todas las características idóneas para ser un verdadero arquetipo y modelo. De hecho, con el decurso del tiempo se ha convertido en el espejo donde muchos compositores se han mirado. Introducción, primer tema, fuerte de bajos contundente y trío final, un esquema infinitamente imitado en la historia, como decíamos definido en 1925 por Farfán con “La Estrella Sublime”, pero continuado por Cebrián diez años más tarde y sin la participación de las cornetas, por lo que abría así una línea diferente.

“Ntro. Padre Jesús” es con diferencia la marcha más universal en España. Sus partituras están en los repertorios de bandas de los más diversos rincones y condiciones. Centenares de veces grabada, sonando tras los pasos de la Semana Santa deLa Mancha, Murcia, Castilla y Andalucía, en cualquier lugar donde una banda de música interprete marchas de procesión. No sería ésta la única, después llegarían “Cristo de la Sangre” (1941), “Jesús Preso” (1943) y “Macarena” (1943): preciosas marchas de gran carácter melódico y equilibrio sonoro.


- Pedro Gámez Laserna (1907-1987):


Pedro Gámez Laserna pasó su vida entre Córdoba y Sevilla, dirigiendo las Bandas Militares del Regimiento de Infantería de Lepanto y del Soria 9 respectivamente. El sello con el que viste a sus marchas las han hecho con el devenir del tiempo en verdaderos tesoros de la música de Pasión. Es primordial la aportación del egregio Gámez, en tanto en cuanto supuso la mejor potenciación de las raíces militares sobre la marcha procesional. Sus instrumentaciones son muy completas y conseguidas, sin desdeñar, todo lo contrario, alabar, las melodías tan originales que dejó en el papel y que con sus giros hacía lucir las tesituras de los instrumentos y sus posibilidades tímbricas.

Una de las muchas virtudes que podemos enumerar de las marchas de Gámez es el acoplamiento perfecto de la saetilla en el conjunto formal de la marcha gracias a que se presentan urdidas primorosamente con rica armonía y contrapuntos. Tal y como hicieran antes Farfán o el eximio Pascual Marquina con “Procesión de Semana Santa en Sevilla”, Pedro Gámez rubricó su absoluto dominio de este recurso en “Saeta Cordobesa” (1949) y “El Cachorro –Saeta Sevillana-” (1967), siendo ambas una de las mejores marchas que se hayan hecho. Otras, que no le van a la zaga por su belleza, son “Pasa la Virgen Macarena” (1959), “María Stma. del Subterráneo” (1961) o “Sevilla Cofradiera” (1972)

-Pedro Braña (1905-1995):



El asturiano Pedro Braña Martínez es sin duda uno de los compositores más importantes de la postguerra. Su accidentada llegada a la dirección musical de la Banda Municipal de Sevilla fue providencial para el patrimonio musical de la Semana Santa hispalense, que tras la guerra venía atravesando, aunque no tanto como otras, una etapa algo depresiva. Su profundo sentimiento religioso y la forma de entender la marcha procesional fueron los ingredientes necesarios para producir un repertorio de composiciones para las Imágenes Sagradas de Sevilla de gran delicadeza. Sus obras son románticas, como si tuvieran alma propia, rebosantes de lirismo y elegancia, empezando por “Angustia” (1945), pasando por “Ntra. Sra. del Patrocinio” (1953) o terminando por “Salmo Penitencia” en los noventa. Todas buenas y de indudable categoría, pero ninguna del efecto y la trascendencia de “Coronación de la Macarena” (1964): ese homenaje musical brillante y conmemorativo que Braña tuvo con la Esperanza Macarena para su Coronación Canónica. Lo tiene todo y no necesita más. A pesar de ser una obra corta consigue reflejar en no tantos compases como otras lo sensacionalmente plástico y asombroso que es el palio de la Macarena paseándose por Sevilla.

Campaña de recogida de donativos para Haití


domingo, 24 de enero de 2010

Ya huele a Cuaresma

La Ciudad Real cofrade ya ha echado a andar. El pasado sábado 23de enero, día de San Ildefonso en la Casa Hermandad de la Real Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, pudimos disfrutar de un rato cofrade muy entrañable. Nuestro amigo, hermano en Cristo y subcapataz de las Cofradías del Señor de las Penas, de la Virgen del Carmen, de Santa Teresa, de la Virgen de la Soledad y de la Virgen del Valle de Aldea del Rey, don Marcelino Abenza González, nos ilustró con una brillante disertación sobre la historia del costal en nuestra ciudad. Una conferencia de más de una hora de duración que estuvo acompañada por diversas imágenes antiguas que provocaron el deleite de los presentes.




Las bandas y las cuadrillas de costaleros ya se están preparando para la Semana Santa. Así el próximo sábado 30 de enero, tendremos el primer concierto cofrade del año organizado por al Hermandad de la Virgen de la Misericordia que celebra sus XXV Aniversario fundacional. En dicho acto intervendrá la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva, por lo que los ensayos son cada vez más intensos. Os dejo unas fotos del ensayo de esta tarde.









El amigo Satur, de manera informal

viernes, 15 de enero de 2010

2.- "El primer tercio del siglo XX: los Font y López Farfán"



Queda ya señalado un punto de inflexión histórico, encarnado en el nombre de los Font y complementado ya por una marcha, “Quinta Angustia”, de ciertas reminiscencias castrenses. Mientras que en Sevilla nacían títulos que luego serían comunes y, si me apuran, imprescindibles en el resto de España, en zonas como Cartagena o Madrid continuaban componiéndose marchas fúnebres más hilvanadas con las estéticas anteriores a “Virgen del Valle”. El género va desarrollándose y adquiriendo personalidad, las bandas militares se conforman ya como norte y referencia de este estilo de música.

Mariano San Miguel funda la revista musical “Harmonía”, a la que acudirán las bandas y los estudiosos para tener las partituras de las más famosas y desconocidas marchas procesionales. Este empresario de la música reflejaría su maestría componiendo dos auténticos monumentos a la marcha fúnebre, como son “Mektub” (1925) y “El Héroe Muerto” (1929), de una tremenda altura artística. Un primer tercio donde empezaron a tener cabida los poemas sinfónicos en forma de marchas fúnebres por un lado, y por el otro algo diametralmente opuesto como son las marchas con plantilla de cornetas y tambores.

Los años veinte, que como veremos más adelante fueron ricos en acontecimientos, alumbrarían a una curiosa marcha que goza en el presente de gran popularidad. Se trata de “Rocío” (1928), dedicada a la Virgen del Rocío de Almonte (Huelva) y escrita por Manuel Ruiz Vidriet. La composición no es precisamente un ejercicio de originalidad, pues se basa en la canción mexicana “La Peregrina” y el solo de flauta es una transcripción literal del que escribiera Joaquín Turina en su poema sinfónico “La Procesión del Rocío”.

- Los Font y el sinfonismo: una nueva época.

Con total seguridad el patriarca de la saga de Los Font, José Font Marimont, ignoraba el inconmensurable bien que su apellido haría al género de la marcha procesional cuando recaló en Sevilla para dirigir la Banda Militar del Soria 9 en 1876. Si ya en 1887 firmó la partitura de la marcha fúnebre dedicada a la Carretería, a los nueve años haría lo propio con la que a la postre se bautizaría como “Quinta Angustia”, solemne pieza de esquema valiosísimo instrumentada por su hijo Manuel Font Fernández de la Herranz –director de la Banda Municipal de Sevilla-, quien con esta labor de orquestación y luego de creación propia, se constituiría como el tronco de la saga de los Font, del que emanaría el resto de su música procesional para banda.



Las marchas de los Font respiran los vientos del sinfonismo. Característica que no solamente nos viene de esos giros determinados en sus marchas y que las hacen portentosas –y valgan como ejemplo “A la memoria de mi padre” de Font Fernández o “Resignación” de José Font y de Anta-, sino también por la composición de auténticos poemas sinfónicos o poemas religiosos en forma de marchas fúnebres. Dos casos claros son los de “Camino del Calvario” y “Amarguras” –de Manuel Font y de Anta sendas- de 1905 y 1919 respectivamente. La segunda es todo un emblema musical de la Semana Santa de Sevilla y por qué no decirlo de la andaluza. Pero no quedaría ahí la cosa, pues un año antes, en 1918, el pianista Manuel Font y de Anta había sorprendido con “Soleá dame la Mano”, impresión en forma de marcha fúnebre: un caso excepcional de la música procesional, una partitura de incalculable valor que se incardina decididamente en los postulados del nacionalismo e impresionismo. Lo nunca visto ni antes, ni después, porque por desgracia lo que en su día hizo Font de Anta nadie, o apenas nadie, se ha atrevido a continuarlo.

- El innovador López Farfán.
Manuel López Farfán es considerado como un gran innovador y revolucionario de la marcha procesional, por la forma de componerla y concebirla. Aunque en sus primeros años se podía entrever algún tipo de novedad –como la saetilla de fliscorno en “Spes Nostra”, de 1904- no fue hasta los años veinte, dirigiendo la Banda Militar del Soria 9 de Sevilla, cuando marcó toda una época en la evolución de la marcha procesional. A él se le atribuyen diversas innovaciones, o cuanto menos el desarrollo y el protagonismo de iniciativas de otros compositores anteriores. Así, “El Refugio de María” llama poderosamente la atención por el carácter rítmico y airoso y la plasmación del tintineo de un palio en la instrumentación mediante el toque de la baqueta con el aro del tambor; o los pasajes amplios de bajofforte en marchas como “Ntra. Sra. del Mayor Dolor” (1927), “La Virgen en sus Lágrimas” (1926) o “La Victoria de María” (1921). Pero fundamentalmente fueron dos años, 1924 y 1925, y dos marchas las que significaron especialmente ese cambio: “Pasan los Campanilleros” y “La Estrella Sublime”. El bienio clave, como algunos aciertan en llamar.

Anteriormente se ha subrayado que desde los inicios las marchas tenían un cariz serio, en ocasiones fúnebre, o en cualquier caso un tipo de música de interiorización de los sentimientos y remarcando el carácter trágico de la Pasión de Jesucristo y los Dolores de María. Siendo así resulta casi imposible pensar que alguien pudiera atreverse a romper esa línea y hacer algo realmente contrario a lo que por hábito se venía practicando. Esa imposibilidad fue vencida por la extravagancia de Farfán, que en 1924 decidió componer una marcha valiente, impensable entonces, de un carácter alegre descarado y encima incluyendo una toná de campanilleros con el concurso de una parte coral. Le puso el nombre de “Pasan los Campanilleros” y su estreno fue un éxito. Al año siguiente, subió otro escalón con la composición de “La Estrella Sublime”, marcha de una belleza sin igual, con un fuerte de bajos modélico y en general una estructura que no ha perdido la vigencia desde entonces. No sólo radica en esto la importancia de la marcha, sino la participación de la sección de cornetas y tambores en la misma, algo que si bien Beigbeder lo había experimentado con “Ntra. Sra. del Rosario”, Farfán lo trasladó a unos niveles más destacados y afianzados. Desde entonces las bandas en una procesión no tendrían siempre por qué alternar la interpretación de su unidad de música con la unidad de cornetas y tambores, sino que también lo podían hacer ambas a la vez, en perfecta conjunción.

1925 traería todavía sorpresas por parte de Farfán, concretamente en “La Esperanza de Triana” y “El Dulce Nombre”. La primera incorpora plantilla de cornetas y tambores, pero aparte introduce una saetilla de violín preciosa -o en su defecto tocada por los clarinetes- sin olvidar ese trío tan inusual con el adorno de un coro a boca cerrada. La segunda por la aparición nuevamente de un coro, la inclusión de ocarinas en un fragmento –algo no visto- y por supuesto el aire alegre y rítmico con el contrapunto perfecto de las baquetas en el aro emulando el suave movimiento de los varales de un palio.


Resumiendo, Manuel López Farfán y su banda –Soria 9- se erigieron en verdaderos protagonistas y artífices de un vuelco total en la evolución de la marcha procesional. Gracias a ese binomio mágico podemos disfrutar hoy de un tipo de música que simboliza la extroversión de los sentimientos y el carácter popular y alegre de la marcha para nuestras cofradías.

Capaces de lo peor...y lo mejor



El Glorioso. Creo que es el adjetivo que mejor le va al Atético. Incluso más que el Pupas. Y es que nuestro Atleti es capaz de lo mejor y de lo peor. La semana pasada, tuvimos que soportar la humillación, no ya de la derrota, sino ver a una pandilla de fubolistas inválidos y hermanitas de la Caridad. Yo que no era de los partidarios de Quique Sánchez Flores, me quito el sombrero. Tras aquel partido de Huelva plantó sus reales en el vestuario y avisó a todos los figurines que no volverían a jugar. Ha creado un sistema de juego aceptable, nos ha devuelto a Reyes (que ayer volvió a ser el mejor y ya van muchos partidos así) ha puesto a Jurado en su sitio y tenemos uno de los mejores mediapuntas de Europa, junto al mejor delantero del Mundo, don Sergio Agüero (que partidazo hizo ayer). Reyes-Agüero- Forlán.... buen tridente que nos va a dar alegrías este año 2010. De de Gea no voy a hablar porque estamos ante uno de los mejores porteros de Europa y si no tiempo al tiempo. Ayer salvó al Ateti de ser eliminado con un paradón antológico.



Ayer el Atleti volvió a demostrar que es un grande de España y de Europa. Que no está muerto y que este año, con un porquito de suerte y confianza, tal y como se ha puesto la Copa, nos la podemos llevar catorce años después. Creo además que la segunda vuelta va ser más positiva que la primera y estaremos luchando por Europa de nuevo.

AUPA ATLETI....Que grandes somos.

jueves, 14 de enero de 2010

De Caridades y otros cuidados

Uno es lo que es por lo que le han dado. Y es que este que escribe le debe mucho a su abuela Virginia, tanto en como se es. como en lo que pienso y creo. Desde pequeño mi abuela me llevaba a todos los saraos cofradieros y religiosos: rosarios de la aurora, funciones religiosas, procesiones y demás.... Terminada la Navidad empezaba ya lo bueno. Llegaban los santos viejos: San Antón, San Sebastián, la Candelaria y San Blas. Y ahora que leyendo el periódico veo como los cofrades de San Antón andan con las caridades, me he propuesto escribir unas líneas....


Recuerdo con especial cariño la procesión de San Antón, la cual se dejó de hacer y que con caballos, mulas, pájaros y demás especies animales se acompañaba al santo ermitaño por las calles de la collación perchelera, llegando incluso a la calle Paloma, pasando por el callejón de los Huertos, frontera natural de la Judería capitalina. Lo de las hogueras de San Antón es algo moderno, de unos años a esta parte y que se ha recuperado en perjuicio de la procesión. En fin...



Y así las cosas, después del mazapán llegaban las caridades de estos santos. Tradicionales galletas con anisillo, que a uno, desde chico, siempre le han gustado. Decía la señora Virginia: "cómete las caridades de San Blas para que no padezcas de la garganta"...y qué verdad es esa porque este servidor de Dios y de ustedes, casi nunca ha padecido de estos males.

¿Y por qué. os preguntaréis, escribo sobre esto, cuando aún faltan días? Pues permitidme que haga un pequeño ejercicio de memoria para traer al blog gratos recuerdos de los días de los santos viejos, cuando las calles manchegas ya huelen a Cuaresma, a cultos y a pregones, a bandas cofradieras anunciando en pasacalles lo que en breve ha de ocurrir. Y si la Muerte y Resurrección del Señor tiene su Cuaresma, la Cuaresma también tiene sus prolegómenos. Tiene también su propia Cuaresma, que son las fiestas de los Santos viejos. Y es que desde la Plazuela os queremos animar a que no perdáis estas costumbres de nuestra ciudad, de aquella villa cristiana y tradicional, de aquel Ciudad Real tan pueblo y tan nuestro, harto ya de modernidades de AVE y Universidades que provocan perder lo que en nuestra esencia está marcado a hierro y fuego. Id el 17 a Santiago, id a ver la felicidad de la gente cuando el párroco bendice a sus animales. Id a la Catedral el 2 de febrero a celebrar la Candelaria. Id a San Pedro el día 3 y mirad la ilusión de los niños, porque no hay más verdad que "dejad que los niños se acerquen a mí". Recorred nuestras calles estos días en que las tardes son un poquito más largas... es como si el sol quisiera ver lo que pasa en las calles manchegas, porque ya se sabe "para San Sebastián, una horita cabal".


Abuela Virginia, a tí nunca te faltará una Caridad de San Antón y de San Blas. Y mi Carmelilla, mientras me aguante y yo pueda, no faltará ni a San Antón, ni a la Candelaria, ni a San Blas.

viernes, 8 de enero de 2010

1. Los inicios ,"la marcha fúnebre"


Hoy iniciamos en la Plazuela una nueva sección que pretende divulgar, en la medida de lo posible, la historia de la música procesional.Vulgarmente se le llama música de palio, porque habitualmente, en los últimos años la vemos acompañando a los Pasos de Virgen, pero en otra época todos los Pasos eran acompañados con bandas de música que interpretaban estas piezas. Se dejó de procesionar con esta música cuando las Cofradías comienzan a tener bandas de cornetas y tambores de Hermandad, hacia la década de los 60, dejándo por tanto, de procesionar las bandas de música con los Pasos de Cristo y de Misterio.




Así mismo, podréis escuchar en el reproductor las piezas más importantes de esta época.

Bien, la marcha procesional es la música que ha sido concebida y puesta al servicio de las cofradías y hermandades , para acompañar musicalmente los desfiles procesionales, es un género musical que debe contar con unos requisitos de “estructura” y “estilo o carácter”; la “estructura” hace referencia a la “forma musical” conocida como “marcha”, la cual consta de Tema, Desarrollo, Trío y Reexposición del Tema, pudiendo en ocasiones contar con una Introducción y una Coda. El “estilo o carácter” queda fijado por el Compás, el Ritmo, el Tempo y la adaptación y adecuación al acto para el que ha sido concebida la obra, la procesión.


1.- Los inicios. La marcha fúnebreLa marcha procesional enraíza sus orígenes en el siglo XIX, más concretamente en la segunda mitad del siglo bajo el concepto de marcha fúnebre. Ésta fue una forma musical a la que se recurrió en muchas ocasiones durante la centuria decimonónica. La corriente musical que la albergó, el romanticismo, destiló diversos títulos de grandes compositores clásicos que a la postre, y ante la escasez de repertorio al que se enfrentaban las primeras formaciones, fueron adaptados a plantilla para banda, siendo así tocadas en las procesiones de Semana Santa y algunos, dependiendo del lugar, siguen vigentes en la actualidad. Estos son los casos del segundo movimiento de la sinfonía número 3 de Beethoven; de la marcha fúnebre que Frederic Chopin escribió para el segundo movimiento de su sonata para piano número 2; la marcha fúnebre de Sigfrido de la ópera “El Ocaso de los Dioses” de Richard Wagner; la marcha fúnebre “Juana de Arco” de Gounod; las marchas fúnebres de Schubert o todas cuantas se hacían para las exequias fúnebres de personajes ilustres. Estas marchas fúnebres se han convertido ex profeso en marchas procesionales para Semana Santa. Pero no tardarían en llegar aquellas creadas específicamente para el motivo pasionista de nuestras cofradías y hermandades. El cuándo y dónde exactamente no puede definirse, por considerarse que aún quedan muchas cosas por saber y archivos por desempolvar; pero sí es procedente citar algunas marchas, compositores y lugares que al situarse en la segunda mitad del siglo XIX pertenecen a ese conjunto de marchas decimonónicas que son consideradas como el germen o la célula inicial a partir de la cual vendrían las restantes generaciones.Las primeras referencias que nos llegan proceden de Madrid, donde José Gabaldá Bel, director de la Banda de la Guardia Real, firmó una serie de marchas fúnebres –“El Llanto”, “Soledad”, etc.-, incluso la adaptación a banda de la marcha fúnebre argumental de la ópera italiana “Ione”, obra que con posterioridad pasaría a formar parte de los repertorios de numerosas bandas de música, especialmente en Andalucía. Estas partituras datan de los años sesenta del XIX.No tardaría mucho en entrar en escena Andalucía.

De este modo, lo más antiguo que encontramos es una marcha fúnebre compuesta por el cordobés Rafael Cebreros “escrita expresamente para la Semana Santa de Sevilla”, publicada en 1874. Dos años después y en Cádiz, Eduardo López Juarranz, escribió “Pobre Carmen”, cuyas notas son comunes en innumerables bandas de la geografía española.La otra ciudad andaluza que forma la tríada originaria del género es Córdoba. Eduardo Lucena, uno de los últimos músicos más importantes dentro del movimiento del romanticismo en Andalucía, firma la partitura de “Un Recuerdo” en 1883, cuando dirigía la Banda Municipal de Córdoba y ésta tocaba en la procesión oficial del Santo Entierro que organizaba el ayuntamiento cordobés. De hecho, en la portada original de la partitura se lee lo siguiente: Al Excmo. Ayuntamiento. Marcha fúnebre "Un Recuerdo". Escrita expresamente para la procesión oficial del Viernes Santo del año 1883.






La última década de los noventa es quizás la más generosa en cuanto a la composición de nuevas marchas. Se registran títulos como los de “El Señor de Pasión” (Ramón González, 1897, Sevilla) “El Destierro” (Juan Victoria, 1891, Cartagena), “Pange Lingua” y “Sacris Solemnis” (Camilo Pérez Montllor, 1898, San Fernando), “Marcha Fúnebre” (Rafael Cebreros, 1891, Sevilla), “Sepulcro” (Víctor García, 1897, Úbeda) “La Coronación de Espinas” (Lerdo de Tejada, 1895, Sevilla) etcétera. Ninguna de ellas ha destacado tanto como dos marchas de la misma época: “Marcha Fúnebre –Quinta Angustia-“ (José Font Marimont, 1895, Sevilla) y “Virgen del Valle” (Vicente Gómez Zarzuela, 1898, Sevilla). Son consideradas como los dos mejores exponentes de la generación primigenia de marchas procesionales. Ni que decir tiene que actualmente son indispensables en las carpetas de reparto de nuestras formaciones musicales, especialmente “Virgen del Valle”. Quien, en realidad, marca la pauta de este género de marcha es Virgen del Valle que además es el embrión de las que, pasados los años, conformarán el reducido grupo de las clásicas junto con Amarguras, Ione, Mektub, Soleá dame la Mano, Jesús de las Penas y Estrella Sublime.




La semana que viene continuaremos con la segunda parte titulada: "El primer tercio del siglo XX: los Font y López Farfán".

jueves, 7 de enero de 2010

Y los Reyes llegaron a Ciudad Real



Una de las salidas qúe más nos gusta a los componentes de la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva de CIudad Real es la Cabalgata de Reyes. Es un día donde se hace grupo y se pasa una tarde divertida y de esparcimiento.


De este modo, volvimos a acompñar a Sus Majestades de Oriente otro años más y esperemos que no sea el último. Y afirmo ésto, porque seguro que ZP y sus secuaces también se quieren cargar hasta la ilusión de nuestros hijos... claro como a sus niñas les trae los juguetes Pedro Botero.


Os dejamos unas fotos del DIA de Ciudad Real, la Tribuna de Inma Plaza y de Sara Bastante para recordar la citada efeméride.

























De recogida de premios.


En el día de ayer tuvimos la gran satisfacción de recoger en nombre de la Cofradía de las Penas el tercer premio en el concurso de Belenes del Ayuntamiento de Entidades y Asociaciones. EL premio fue entregado por su majestad el rey Gaspar. Y es que este año 2009 se cierra con un bagaje importante de premios y reconocimientos a nivel local, pues al premio del Belén hay que añadir el quinto premio del concurso de zurra de la Pandorga.


Desde aquí gracias a los que hacéis posible la vida de nuestra querida Hermandad durante todo el año.
Fotografía de Ernesto Naranjo