martes, 14 de diciembre de 2010

Hoy es San Juan de la Cruz

Hoy celebramos a otro importante santo español y carmelita, san Juan de la Cruz. Su nombre en el mundanal ruído era Juan de Yepes Álvarez, natural de Fontiveros, Ávila. Nació en 1542 y murió en Úbeda, un día tal como hoy, en 1591.
Fue hijo de Gonzalo de Yepes y de Catalina Álvarez, tejedores y de escasos recursos económicos. El padre y el hermano pequeño, Luis, mueren cuando Juan tiene sólo tres años, por lo que la madre y los dos hijos restantes (Francisco y el propio Juan) se ven obligados por la acuciante pobreza (las penalidades pasadas hicieron de Juan un hombre de escasa corpulencia, bastante bajo de estatura, Santa Teresa de Jesús lo llamaba "mi medio fraile") a trasladarse primero a Arévalo (donde viven durante cuatro años) y en 1551 a Medina del Campo. El incremento de fortuna que les reportó el matrimonio del hermano mayor consiguió que se establecieran allí definitivamente.
Juan, gracias a su condición de pobre de solemnidad, puede asistir al Colegio de los Niños de la Doctrina, privilegio que le obliga a realizar ciertas contraprestaciones, como asistir en el convento, la ayuda a Misa y a los Oficios, el acompañamiento de entierros y la práctica de pedir limosna. La mínima formación recibida en el colegio le capacitó para continuar su formación en el Colegio de los jesuitas, que le dieron una sólida base en Humanidades.
A los veintiún años, en 1563, ingresa en los Padres Carmelitas de Medina y adopta el nombre de fray Juan de Santo Matía. Tras realizar el noviciado entre 1563 y 1564 en el convento de Santa Ana, se traslada a Salamanca donde estudiará en el Colegio de San Andrés de los Cármenes entre 1564 y 1567 los tres cursos preceptivos para bachillerarse en Artes. Durante el tercer curso, fue nombrado, por sus destrezas dialécticas, prefecto de estudiantes en el colegio de San Andrés.
En 1567 regresa a Medina del Campo por unos pocos días para ser ordenado presbítero y celebrar su primera misa en presencia de su hermano, del resto de su familia y de sus amigos del convento. Allí conocerá a Teresa de Cepeda y Ahumada, futura santa Teresa de Jesús, que había llegado a la ciudad para fundar una nueva sede de su Reforma Carmelita, los llamados carmelitas descalzos. Teresa convence a Juan y lo une a su causa de reforma de su orden. Ésta, reformada, tropezó con una gran hostilidad por parte de los carmelitas calzados.
En agosto de 1568 abandona Salamanca para acompañar a Teresa en su fundación femenina de Valladolid. El 28 de noviembre de 1568 funda en Duruelo el primer convento de Descalzos de la rama masculina del Carmelo Descalzo siguiendo la Regla Primitiva, esto es, un establecimiento que propugna el retorno a la práctica original de la Orden; en la ceremonia, cambia su nombre por el de fray Juan de la Cruz. En 1570 la fundación se trasladó a Mancera, donde Juan desempeñó el cargo de Subprior y Maestro de novicios; tras una estancia en Pastrana para poner en marcha su noviciado, se establece en 1571 en Alcalá de Henares como Rector del colegio recién fundado. Juan se convierte así en uno de los principales formadores de la reforma carmelitana. 
Toda su doctrina gira en torno al símbolo de la «noche oscura», imagen que ya era usada en la literatura mística, pero a la que él dio una forma nueva y original.
La noche, al borrar los límites de las cosas, le sugiere, en efecto, lo eterno, y de esa manera pasa a simbolizar la negación activa del alma a lo sensible, el absoluto vacío espiritual. Noche oscura llama también san Juan a las «terribles pruebas que Dios envía al hombre para purificarlo»; ateniéndose a este último significado, habla de una noche del sentido y de una noche del espíritu, situadas, respectivamente, al fin de la vía purgativa y de la vía iluminativa, tras las cuales vendría la vía unitiva, aspiración última del alma atormentada por la distancia que la separa de Dios, y realización de su deseo de fusión total con Él. La existencia de estas tres vías se corresponde con las tres potencias clásicas del alma: memoria, entendimiento y voluntad, que en este mismo orden son reducidas a un estado de perfecto silencio. El silencio de la memoria es llamado en la mística esperanza. El silencio del entendimiento se llama fe y el silencio de la voluntad caridad o amor. Estos tres silencios representan a la par un vaciamiento interior y una renuncia de uno mismo que alcanza su máximo grado a través de la virtud de la caridad. De ahí sobrevienen la enorme angustia y la sensación de muerte característica de los místicos, pues unirse a Dios es un perderse previo a sí mismo... para después ganarse.
Antes de acceder a la experiencia mística de unión con Dios, el alma experimenta una desoladora sensación de soledad y abandono, acompañada de terribles tentaciones que, si consigue vencer, dejan paso a una nueva luz, pues «Dios no deja vacío sin llenar».


Como curiosidad os comento que los poemas de San Juan ha sido versionados por varios artistas. A saber:
- La obra para piano La música callada, de Federico Mompou. Un conjunto de 28 pequeñas piezas, agrupadas en cuatro cuadernos publicadas en 1959, 62, 65 y 67, respectivamente.
- Amancio Prada puso música al Cántico espiritual, con su voz acompañada únicamente de guitarra, violín y violonchelo.



- En 1991 el compositor Carmelo Bernaola estrenó su cantata Mística sobre versos de San Juan de la Cruz para la XI edición de Europa Cantat (1991), en Vitoria.

- En 1994 la canadiense Loreena McKennitt compuso una adaptación en inglés de La Noche Oscura del Alma titulada The Dark Night of the Soul, dentro del disco The Mask and Mirror.



- El grupo español Los Planetas compuso una canción llamada «San Juan De La Cruz» con una letra estilizada prácticamente igual a la de un texto del poeta y en claro homenaje a él.



2 comentarios:

Miguel dijo...

Y ya que estás de repasos musicales, mi sr. tío, Antonio Barba, compuso para la boda de su hermana (mi sra. tía) una versión coral del Cántico Espiritual, que a su vez fue incluida en el disco que grabó la Coral Universitaria hace unos años, y que tuve la suerte de escuchar el día de mi enlace matrimonial, interpretada por mis primos en una adaptación a violoncelo y órgano... para mí, lógicamente una pasada...
Un abrazo

Viento en popa a toda vela dijo...

La de Antonio Barba es sin duda la mejor!!! Llevo tiempo intentando hacerme con ella. Dónde la puedo comprar?