lunes, 22 de noviembre de 2010

Hoy es Santa Cecilia


Tiene el santoral católico multitud de santos que aunque tienen bastante devoción, no se puede justificar su existencia. Tal es el caso de santos como San Jorge o Santa Catalina de Alejandría y la santa que hoy nos ocupa. Muchos mártires romanos nos han llegado al día de hoy fruto de la tradición, pero sin la exitencia de fuentes históricas que justifiquen su propia vida. Sea como fuere esta santa es venerada por nuestra Iglesia como patrona de los músicos. La tradición nos dice que Cecilia fue una noble romana, convertida al cristianismo, que  fue martirizada por su fe entre el año 180 y 230. Sus atributos son el órgano, el laúd y las rosas.
Cecilia había sido una virgen de una familia senatorial romana de los Metelos, que se había convertido al cristianismo desde su infancia. Sus padres la dieron en matrimonio a un noble joven pagano, Valerius («Valeriano»). Cuando, tras la celebración del matrimonio, la pareja se había retirado a la cámara nupcial, Cecilia dijo a Valeriano que ella había entregado su virginidad a Dios y que un ángel celosamente guardaba su cuerpo; por consiguiente, Valeriano debía tener el cuidado de no violar su virginidad. Valeriano pidió ver al ángel, después de lo cual Cecilia lo envió junto a la tercera piedra miliaria de la Vía Apia dónde debía encontrarse con el papa Urbano I.


Valeriano obedeció y fue al encuentro de Urbano, el papa lo bautizó y Valeriano regresó como cristiano ante Cecilia. Entonces se apareció un ángel a los dos y los coronó como esposos con rosas y azucenas. Cuando Tiburcio, el hermano de Valeriano, se acercó a ellos, también fue convertido al cristianismo y a partir de entonces vivió con ellos en la misma casa, en completa pureza.
El prefecto Turcio Almaquio perseguidor de los cristianos, decidió dar muerte a los cónyuges por su condición religiosa. Cecilia fue condenada a morir ahogada en el baño de su propia casa. Como sobrevivió, la pusieron en un recipiente con agua hirviendo, pero también permaneció ilesa en el ardiente cuarto. Por eso el prefecto decidió que la decapitaran allí mismo. El ejecutor dejó caer su espada tres veces pero no pudo separar la cabeza del tronco. Huyó, dejando a la virgen bañada en su propia sangre. Cecilia vivió tres días más, dio limosnas a los pobres y dispuso que después de su muerte su casa debía dedicarse como templo. El obispo Urbano la enterró en la catacumba de Calixto, donde se sepultaban los obispos y los confesores.





En el año 1594 Santa Cecilia fue nombrada patrona de la música por el Papa Gregorio XIII y, a través de los siglos, su figura ha permanecido venerada por la humanidad con ese padrinazgo. Su fiesta es el 22 de noviembre, fecha que corresponde con su nacimiento y que ha sido adoptada mundialmente como el Día de la Música. Desde la Plazuela queremos felicitar a todos los músicos que nos visitan, en especial a los de la A.M. Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real.

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