jueves, 3 de junio de 2010

Pange, lingua, gloriosi Córporis mystérium.


Dice un dicho popular, "Hay tres jueves que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión". Desde hace ya bastantes años, los dos último cambiaron con l anueva liturgia y se pasaron al domingo siguiente. Siempre el día del Cropus coincidía con el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, es decir, tal día como hoy. No obstante en los lugares donde la fiesta del Corpues era precepto, se ha mantenido en su día. Me parece a mí que el error está en que si hay otras solemnidades de precepto, la de hoy debería ser la más importante y la más celebrada, pues se conmemora el Misterio más grande dado por Dios al hombre: el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo entre nosotros, símbolos además de Redención de los pecados y de la Divinidad dados al "más pequeño de sus hijos".




«Mi carne es verdadera comida,
y mi Sangre verdadera bebida;
el que come mi Carne, y bebe mi Sangre,
en Mí mora, y Yo en él.»
(Jn 6, 56-57)
Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. Ocurre, como en la solemnidad de la Trinidad, que lo que se celebra todos los días tiene una ocasión exclusiva para profundizar en lo que se hace con otros motivos. Este es el día de la eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas. El Espíritu Santo después del dogma de la Trinidad nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar con la Iglesia al Sacramento por excelencia, que, sintetizando la vida toda del Salvador, tributa a Dios gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos extraordinarios de la Redención. Si Jesucristo en la cruz nos salvó, al instituir la Eucaristía la víspera de su muerte, quiso en ella dejarnos un vivo recuerdo de la Pasión. El altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la misa anuncia la muerte del Señor. Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, ofrece a su Padre, en unión con sus sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz.



Por eso, como dice el título del post, "Canta, oh lengua, del glorioso Cuerpo de Cristo el Misterio". Por eso, ya sea hoy, el próximo domingo o cualquier día del año glorifiquemos al Señor porque nos ha dejado su presencia física todos los días, desde que sale el sol hasta el ocaso...así hasta el fin del mundo. Se congratulan cielos y tierras por tan sencillo y humilde gesto de Jesús





Feliz Festividad del Corpus a todos... también a nuestra Ministra de Defensa que ha prohibido en el Reglamento de Honores del ejército que se interprete el Himno Nacional a la salida del Santísimo por parte de una banda militar. En fin , SIC TRANSIT. Felicidades señora, porque Él también le ha dejado a usted su Cuerpo y su Sangre.

No hay comentarios: