viernes, 12 de marzo de 2010

QUINTA PALABRA



TENGO SED

Del evangelio según San Juan:

“Después de esto, Jesús, sabiendo que todo se había consumado, para que se cumpliera la escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un vaso lleno de vinagre, empaparon una esponja, la pusieron en una caña y se la acercaron a la boca”.


Tras el grito de dolor dirigido al Padre y después de haber confiado la Madre al discípulo amado, Jesús implora con un hilo de voz una humilde petición de mendigo que aparece muchas veces en los labios de los moribundos: “Tengo sed”.
Pero la sed de Jesús no solo puede encontrar alivio en esto, porque es una sed sobre todo espiritual, sed que lo acompaño a lo largo de toda su vida terrena, ya al comienzo de su misión junto al pozo de Sicar, le había pedido la samaritana “…dame de beber”y él mismo le había saciado la sed como aquél que debía venir a salvarnos.

La sed de Jesús, es una sed divina, pero es también una exigencia de su humanidad que se pone en nuestra situación de desolada pobreza, de extrema debilidad. Descubrimos esta sed en Getsemaní, cuando como un niño asustado corre hacia los tres discípulos con palabras de conmovedora humanidad.
La sed de Jesús es sed de cumplir la voluntad del Padre y deseo de salvarnos, pero si no correspondemos, él seguirá teniendo sed y buscándonos, él seguirá muriendo abrasado de sed y se convertirá en la fuente inagotable de la vida , ya que de su corazón traspasado brota agua y sangre, en la medida que bebamos de esta fuente, saciaremos nuestra sed y de nuestro corazón manará una fuente de agua viva.


Señor Jesús de las Penas
tu sed de amor
te ha llevado a la Cruz
para suscitar en nosotros sed de ti
fuente de agua viva.
Señor Jesús, haz que bebiendo
en la fuente de tu costado
permanezcamos siempre en tu regazo
amén



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