viernes, 26 de febrero de 2010

TERCERA PALABRA

TERCERA PALABRA

Mujer, ahí tienes a tu hijo…
Ahí tienes a tu madre

Del evangelio según San Juan:

“Estaban en pie junto a la cruz de Jesús, su madre, María de Cleofás, hermana de su madre, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo preferido, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento el discípulo se la llevo con él”.

Todo el tumulto del día más trágico de la historia parece aquietarse ahora. en la cima del Gólgota hacia el atardecer, destacan solamente tres personas: Jesús agonizante, la madre y Juan, el discípulo de corazón virgen , con una capacidad inigualable de amar, sin miedo a la muerte.
La entrega de la madre al discípulo es el supremo testamento de amor que nos deja Jesús.
En las tinieblas del Viernes Santo brilla una luz, María representa aquí a la nueva Eva de la que nace la estirpe de los hijos de Dios.
Mientras está de pie junto a la cruz y consuma en su corazón el mismo dolor de la pasión de su hijo, es investida de una maternidad espiritual que la hace más grande que cualquier otra criatura. Se convierte en madre de toda la humanidad.

“Ahí tienes a tu madre” ¡Que responsabilidad! Juan la toma para recibir sus cuidados como hijo, pero también para cuidar de ella como de una madre.

Desde ese momento María es nuestra madre, nuestra vida tiene por tanto sus raíces en la cruz, en la estabilidad de María, en la fidelidad de Juan, en esa hora nacimos allí del corazón traspasado de Cristo y nos encomendó al corazón de su Madre

Señor Jesús, de nuestras penas
Junto a la cruz
Recogida en su dolor
Por mediación de Juan
El discípulo valiente
Nos has regalado el cielo,
Nos has entregado a la Madre
Para que no quedáramos huérfanos
Ahora puedes marchar en paz,
no estamos solos.
Nosotros caminaremos de la mano de María
Alentados por el espíritu de Juan

Amén

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