viernes, 19 de febrero de 2010

La ciudad del despropósito



Leíamos el otro día en la prensa local, en La Tribuna de Ciudad Real:

CONDOLENCIAS Y POCO MÁS.

Todos los actos del entierro de la sardina se quedaron en la plaza Mayor, puesto que por segundo año consecutivo no hubo recorrido por las calles, pero el público apenas llegaba a cubrir la mitad del recinto.
Dicen los pescadores de bajura del Cantábrico, los que llevan la chalana en solitario o como mucho con un amigo, que para coger sardina hay que evitar salir a la mar cuando sopla el viento del norte porque el clupeido se encuentra incómodo en las aguas agitadas por el aire frío y se va a las capas bajas, más tranquilas, donde no llegan las redes.Ayer en Ciudad Real soplaba viento sudoeste, tan gélido como la nortada más temida de los marineros, con apuntes de lluvia en diversos momentos, lo que tal vez fuera la razón principal de que la plaza Mayor se quedara a medias y eso que el perímetro vallado reservado para la hoguera y los oficiantes del sepelio sardineril se comía un buen trozo del pavimento disponible.Pero había señales funestas desde el principio. Por ejemplo, el carrillón de la plaza Mayor se estropeó momentos antes del espectáculo de la lucha de Don Carnal y allí se quedaron Sancho, Don Quijote y Miguel de Cervantes expuestos al relente, sin poder acogerse al cobijo de la primera casa consistorial, con las agujas del reloj paradas en las seis y cuarto. Al menos disfrutaron del espectáculo pero sin derecho a sardina asada por no bajar del balcón. Retrocediendo un poco más, la noche previa, la del martes de Carnaval, fue la del reestreno como escenario carnavalero del antiguo casino. A pesar del esfuerzo de acercar el baile de máscaras al centro de la ciudad, no se pudo decir que hubiera codazos para hacerse sitio en la pista de baile o para cualquier otra cosa. Al menos, los que fueron se divirtieron.La compañía Cia.Nuro tampoco pudo empezar a la hora prevista, por aquello de los imprevistos, aunque, al menos su entrada en la plaza Mayor tuvo el efecto de estimular a los que transitaban por el recinto sin un propósito fijo y excitar a los niños que al instante se olieron que podía ocurrir algo que les hiciera reír o les asombrara, que alguien repartiría caramelos y que sus padres se mostrarían tolerantes ante esos sujetos disfrazados. Acertaron de pleno.Casi no hubo disfraces, y de los pocos, la mayoría de niños, que además iban a lo suyo -Batman, Spiderman, princesas varias...-, aunque también hubo adultos que acudieron con el riguroso negro que requería la ocasión, un sacerdote tocado con teja preconciliar, una princesa de las tinieblas, una viuda... pero poco más y eso que según refirió el presidente de la Federación de Peñas, ayer por la mañana se recibieron más de quinientas firmas de sentida condolencia.La organización peñista se situó desde las once de la mañana y hasta las 13.00 horas a la sombra del Ayuntamiento -del actual- con la carroza fúnebre en la que se mostraba de cuerpo presente a doña Sardina, y una mesa que sostenía tanto el libro de condolencias como las viandas con las que se intentaba paliar el desconsuelo de los dolientes, unas pastitas y una copita de mistela.Pero visto que el llanto por la finada clupeida no dio para mucho, además de que por segundo año consecutivo la organización obvió el recorrido callejero habitual y pudo evitarse el disgusto de un cortejo deslucido y raquítico, mejor dar cuenta del espectáculo de teatro de calle preparado por la compañía Cia. Nuro, que además se trajo como colaboradores a los miembros del grupo madrileño, Bloco do Baliza, una formación a medio camino de la batucada brasileña y los modernos montajes de percusionistas.La entrada del primer cortejo de El último combate de Don Carnal, el que corresponde a Doña Cuaresma, no llamó demasiado la atención en un primer momento. Su música desasogante, sus movimientos lentos tardaron en hacerse notar, hasta que los niños más curiosos empezaron a arremolinarse a su alrededor y empezó el goteo de caramelos. Doña Cuaresma y su adláteres acabaron por apostarse junto al pasaje de entrada al Ayuntamiento, en actitud defensiva, mientras que por el otro extremo hacia su entrada el cortejo de Don Carnal, un diablillo o diablilla con gusto por el fuego, las carcajadas, los saltos y la provocación, que venía acompañado del estruendo de los tambores y las desatadas evoluciones de otros duendes fueguinos y algunas liebres saltilocas.Al final, ambos cortejos se enfrentaron antes de unirse para llevar el cuerpo de la humilde Sardina hasta el fuego purificador.Eso sí, los pasivos espectadores aguantaron pacientemente a que las congéneres de la difunta, 50 kilos aportados por la Federación de Peñas, estuvieran convenientemente asadas y ahí si fueron activos.


¿Y para esto se gasta nuestro Ayuntamiento 120.000 €? ¿Para una fiesta sin participación ciudadana?, ¿para una fiesta en la que ya no hay ni entierro de la sardina?, ¿para que cuatro abueletes permanezcan en la plaza ateridos por el frío para tomarse una sardina asada? Por favor, que baje Dios y me lo expliques. Veinte kilazos tirados a la basura, veinte kilazos que se han ido por el desagüe por que no repercute en nuestra ciudad. A ver si se entera ya el señor concejal: "¡Qué Ciudad Real no es carnavalera!", que se deje de promover este rollo de una vez, que no hagan bailes en el Casino, que la gente se va a Miguelturra, le guste o no. Por favor, sr. Concejal, no se gasten otra vez esa cantidad y aprovéchenlo en crear puestos de trabajo y mejorar las entradas y salidas de la ciudad, por ejemplo. Basta ya de insensatez.


Ya lo decía yo la semana pasada. Nuestro ayuntamiento no ha aguantado ni siquiera a mañana sábado para suspender el ordinario y estrafalario desfile de carrozas que nos ataca impunemente cada Domingo de Piñata. La ordinariez, la catetada (sin hablar de las comparsas esas de suramericanos que son todas iguales) inunda las calles de Ciudad Real cada primer domingo de Cuaresma, circunstancia esta a la cual estamos tristemente acostumbrados. Pero lo que me parece intolerable y tremebundo es que si este domingo llueve se pase el desfile al domingo siguiente, es decir, al segundo domingo de Cuaresma. ¿Se pospone la Estación de Penitencia de una Cofradía a una semana después si el día que establecen sus Estatutos llueve? NO, porque las Cofradías se rigen por los Estatutos que están gobernados por el sentido común y en días donde reina la alegría por la Pascua de Cristo, una Cofradía de penitencia en la calle, no pinta nada, no tiene sentido. Pues lo mismo ocurre con las máscaras cuando vivimos en tiempo de ayuno y abstinencia. Claro esto es debido a la desacralización, democratización y laicismo que nos ha tocado vivir...


Una ciudad que está inmersa ya en la Cuaresma, en los cultos y pregones de sus Cofradías, por qué debe sufrir la chabacanería de la comparsa carnavalera, máxime cuando doña Cuaresma hace días que ha vencido a don Carnal. Vuelve nuestro Consistorio a mostrar el despropósito y la falta de vergüenza hacia nuestras Cofradías y a nuestras creencias cristianas. No es de recibo en plena Cuaresma que la gente ande carnavaleando por las calles, amparadas y patrocinadas por el poder local. Si no puede haber carrozas, pues nada, se siente y hasta el año que viene y ese dinero se queda en la ciudad para mejorarla y no para que los disfuten los de las comparsas de los pueblos en viajes a Benidorm y Eurodisney.

Desde la Plazuela vamos a crear una plataforma cívica para que este desfile se pase al Domingo de Carnaval y que este se acabe, de una vez por todas, el Miércoles de Ceniza. Y si llueve el primer domingo, pues se puede pasar al de Piñata, ¿no?

1 comentario:

"Perchelero" dijo...

Es la autentica y pura realidad, pero aqui pasa como la situación actual del pais todo el mundo calla y todo vale y solo se levanta la voz contra por ejemplo pasar el domingo de piñata al siguiente metidos de lleno en plena cuaresma, cuando sale perjudicada la cofradia del Gran jefe. Y así funciona esto. grades verdades las tuyas y muy bien dichas.
un fuerte saludo.