viernes, 19 de febrero de 2010

7.- La nueva marcha procesional: el imperio melódico



Hoy concluimos este apartado histórico sobre la música procesional para banda. Esperamos que os haya servido de ayuda y orientación.

A partir de los años 90, los compositores contemporáneos se mueven en una situación complicada. Por una parte aquellos que presentan una voluntad sincera de hacer música se ven obligados a innovar, añadiendo nuevos horizontes y lenguajes, aunque no son pocas las veces que sus partituras chocan frontalmente con los intereses imperantes o la moda. De la otra aparecen los que rebajan su condición de compositores hasta el estatus de imitador y autómata musical, es decir, de la fabricación casi a escala industrial de marchas procesionales como si estuvieran salidas de un mismo molde, sin aportar nada nuevo, amén de abusar del papel solista de determinados instrumentos e insertar en el pentagrama ritmos y aires más propios de otras músicas que de la procesional.

Los primeros tienen problemas para hacerse notar y valorar en la opinión pública. Sin embargo los segundos gozan de prestigio y de la venia que el sistema les ofrece al sentirse apoyados. Pero por suerte no es la norma general. De un tiempo hacia ahora, ha surgido una especie de rebelión historicista que pretende legitimar la maltrecha memoria de los Farfán, Gámez, Beigbeder o Braña –por no seguir citando la lista interminable- y fortalecer la divulgación de las marchas de los meritorios compositores del presente. Por Sevilla Francisco Javier Alonso Delgado está demostrando sus cualidades, a la sazón premiadas en los concursos de marchas fúnebres de Zamora –autor de “Madre de Dios de la Palma”, “Madre Dolorosa” o “Virgen Macarena”; José de la Vega y sus rasgos sinfónicos encandilan a todos los que escuchan su música con la adecuada disposición; Manuel Marvizón se ha convertido en todo un soplo de aire fresco por la originalidad de sus marchas –“Madre Hiniesta”, “Candelaria”, “Esperanza” o “Virgen de las Mercedes”- y la ideación de melodías poco usuales hasta ahora pero de bello efecto.


Juan José Puntas es otro renombrado compositor militar que compuso una marcha que podemos definir como el inicio de esta época en 1990. Una marcha que es ya todo un clásico " A tí Manué". Habría que destacar otras como "Lágrimas de Guadalupe" o "Pastora de Capuchinos".La nómina es importante, siguiendo con Francisco Pastor, David Hurtado, José Manuel Bernal, José Manuel Delgado, Juan Antonio Barros Jódar y por supuesto Pedro Morales, que todavía hoy no ha abandonado el terreno de la composición.


Los segundos, los autómatas musicales se dedican a copiar melodías de cualquier tipo sean rumbas, sevillanas, o bandas sonoras de películas... y las trasponen con ritmos aflamencados, ajeno este al ritmo que debe tener una composición procesional. Actualmente están muy de moda marchas como "Caridad del Guadalquivir", "Callejuela de la O"...

Así pues, el futuro es esperanzador. Las bandas de música gozan de mejores capacidades técnicas, en buena parte debido a la formación de sus componentes en los conservatorios, la conciencia sobre el patrimonio musical avanza con paso lento y firme y la presencia de determinados compositores auguran que el género de la marcha evolucione positivamente en su estética.


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