jueves, 14 de enero de 2010

De Caridades y otros cuidados

Uno es lo que es por lo que le han dado. Y es que este que escribe le debe mucho a su abuela Virginia, tanto en como se es. como en lo que pienso y creo. Desde pequeño mi abuela me llevaba a todos los saraos cofradieros y religiosos: rosarios de la aurora, funciones religiosas, procesiones y demás.... Terminada la Navidad empezaba ya lo bueno. Llegaban los santos viejos: San Antón, San Sebastián, la Candelaria y San Blas. Y ahora que leyendo el periódico veo como los cofrades de San Antón andan con las caridades, me he propuesto escribir unas líneas....


Recuerdo con especial cariño la procesión de San Antón, la cual se dejó de hacer y que con caballos, mulas, pájaros y demás especies animales se acompañaba al santo ermitaño por las calles de la collación perchelera, llegando incluso a la calle Paloma, pasando por el callejón de los Huertos, frontera natural de la Judería capitalina. Lo de las hogueras de San Antón es algo moderno, de unos años a esta parte y que se ha recuperado en perjuicio de la procesión. En fin...



Y así las cosas, después del mazapán llegaban las caridades de estos santos. Tradicionales galletas con anisillo, que a uno, desde chico, siempre le han gustado. Decía la señora Virginia: "cómete las caridades de San Blas para que no padezcas de la garganta"...y qué verdad es esa porque este servidor de Dios y de ustedes, casi nunca ha padecido de estos males.

¿Y por qué. os preguntaréis, escribo sobre esto, cuando aún faltan días? Pues permitidme que haga un pequeño ejercicio de memoria para traer al blog gratos recuerdos de los días de los santos viejos, cuando las calles manchegas ya huelen a Cuaresma, a cultos y a pregones, a bandas cofradieras anunciando en pasacalles lo que en breve ha de ocurrir. Y si la Muerte y Resurrección del Señor tiene su Cuaresma, la Cuaresma también tiene sus prolegómenos. Tiene también su propia Cuaresma, que son las fiestas de los Santos viejos. Y es que desde la Plazuela os queremos animar a que no perdáis estas costumbres de nuestra ciudad, de aquella villa cristiana y tradicional, de aquel Ciudad Real tan pueblo y tan nuestro, harto ya de modernidades de AVE y Universidades que provocan perder lo que en nuestra esencia está marcado a hierro y fuego. Id el 17 a Santiago, id a ver la felicidad de la gente cuando el párroco bendice a sus animales. Id a la Catedral el 2 de febrero a celebrar la Candelaria. Id a San Pedro el día 3 y mirad la ilusión de los niños, porque no hay más verdad que "dejad que los niños se acerquen a mí". Recorred nuestras calles estos días en que las tardes son un poquito más largas... es como si el sol quisiera ver lo que pasa en las calles manchegas, porque ya se sabe "para San Sebastián, una horita cabal".


Abuela Virginia, a tí nunca te faltará una Caridad de San Antón y de San Blas. Y mi Carmelilla, mientras me aguante y yo pueda, no faltará ni a San Antón, ni a la Candelaria, ni a San Blas.

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