lunes, 29 de junio de 2009

Una singular comida



Aunque las temperaturas estivales invitan a degustar platos frescos, el pasado domingo nos dimos un festín devorando este magnífico asado. Y es que comer en casa de mi cuñado Carmelo, además de ser un momento familiar inolvidable, supone un deleite para los sentidos gastronómicos. Todo ello regado por un buenos caldos de la región. Os dejo las fotos para que veáis que es cierto lo que digo.


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