martes, 31 de marzo de 2009

XIV Estación: JESÚS YACE EN EL SEPULCRO


¡Momento inescrutable! Unas manos fuertes y serviciales apartan su cuerpo de tu lado. Ahora no puede evitarse la separación externa. Una vez que se ha ido su presencia, la soledad y el abandono han debido llenar tu corazón. Quienes están junto a ti , sus amigos, ¿piensan ahora que todo ha terminado, que nada tiene sentido, que no ha servido de nada? ¡Pero tú no! Tu crees en la misericordia de Dios ; cantaste su misericordia y seguirás cantándola generación tras generación. Tu corazón vuelve a encontrar la paz , pues su misericordia de algún modo, se mostrará año tras año. ¡ incluso ahora! Dios no comete errores. Confías en ello, mantienes tu sí, estás totalmente entregada al Padre.

Madre bendita, que llevaste a cristo en tu seno, admiro tu fuerza y te pido que intercedas y me obtengas esta fuerza fiel para mí . ¿con cuanta frecuencia he orado de forma rutinaria “Hágase tu voluntad…”? Pero, ¿lo sentía de verdad? ¡Que duro me resulta comprender la voluntad del Padre! El espera mi Sí, me ocurra lo que me ocurra.
¡Con cuanta frecuencia enterramos la esperanza humana! Parece que no podemos reconocer las sabias directrices de Dios. María, enséñanos a confiar en Dios.

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