viernes, 27 de marzo de 2009

XIII Estación: JESÚS ESTÁ ENTRE TUS BRAZOS



Ahora por última vez, lo sostienes entre tus brazos. Estás sola con Él y con el Padre. Tus pensamientos vuelven treinta años atrás. Su muerte –igual que su nacimiento- tiene lugar en condiciones de extrema necesidad y humillación. Aquél a quien llevabas entre tus brazos cuando era niño yace ahora después de haber sido horriblemente ejecutado. Meditas sobre sus heridas, recorres con tus dedos los lugares donde han penetrado las espinas. Yo también tengo parte de culpa en esto. ¿No has perdonado después de tratarte tan mal? Tu bondad, silenciosa y amable, habla de aceptación y de perdón. ¡Ruega por nosotros! ¡Ruega por mí!

Dime, Madre, que puedo hacer para corresponder a su amor, a tu amor. Muéstrame que sacrificio espera de mí. Ayúdame a soportar mi dolor actual como expiación de mis pecados y de los pecados de los demás.




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