domingo, 22 de marzo de 2009

XII Estación: JESÚS MUERE POR NOSOTROS



Aún habla, palabra tras palabra penetran en tu corazón de madre. De algún modo sientes que el “Sí” que pronunciaste hace tiempo no lo dijiste en vano. Desde la cruz Él te entrega a nosotros como madre nuestra.

Tu amor de madre, tu preocupación de madre, se extiende hasta nosotros. Este es el último mandato de tu Hijo, su despedida. Sí, es el don final antes de contemplar su muerte redentora por nosotros. Con él, te entregas al Padre cuando él entrega su vida.

María, ¿comprendes por completo el por qué de su muerte? ¿puedes dar de verdad tu sí, como lo dio él?. Los antiguos nos dicen que esperabas la hora de la redención en el cumplimiento de tu propio amor. Y es cierto que permaneciste a su lado hasta el amargo final.

¡María! ¡Don vivo de nuestro Señor y Salvador!, haz que estemos preparados cono tú para sacrificar lo que más queremos, si es la voluntad del Señor, si puedo colaborar ínfimamente en difundir la fe, la esperanza y el amor a todos los que me rodean. Ayúdame a rezar con valor, ayúdame a decir: Hágase tu voluntad.


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