martes, 3 de marzo de 2009

VII Estación: JESÚS CAE AL SUELO DE NUEVO




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Tu Hijo cae de nuevo al suelo, experimentando las limitaciones de su fuerza. Para expiar el orgullo humano permite que su cuerpo sufra más profundamente que ninguna otra persona. Se exige el máximo a sí mismo; no abandona, sino que se levanta y sigue adelante.

El amor le insta a apurar el cáliz , quiere hacer esto y nada más, porque su amor nunca dice : ya he tenido bastante. Me bloquea el miedo a caer, el miedo a no conseguirlo, a que las cosas no salgan como yo esperaba. Es cierto, quiero cargar con mi cruz, pero quiero saber su peso para no caerme y quedar mal delante de los demás. Y cuando caigo, como todos solemos caer, tengo preparadas tantas excusas para explicar por qué he caído.

Madre, enséñame a comprender que mi sufrimiento, mis caídas y remontadas, pueden ser una bendición para los demás si me mantengo sencillo, humilde, honesto; si soy el verdadero dueño de mi humanidad. Detenme cuando esté tentado de huir de su rostro de espinos y decir: ya he tenido bastante.

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