jueves, 12 de marzo de 2009

Otro trasvase melódico: La muerte de Ase



Edward Grieg (1843 - 1907) puso música a una obra del noruego Henrik Ibsen titulada Peer Gynt escrito en 1867, e interpretado por primera vez en Oslo (entonces llamada Christiania) el 24 de febrero de 1876.
Peer Gynt es un joven campesino que después de una fallida cacería, acude a la boda de Ingrid de la que está enamorado para impedir el enlace. En la fiesta ve a Solveig y la saca a bailar, ambos se enamoran perdidamente, pero dado el carácter de Peer Gynt, recuerda que fue para impedir el enlace nupcial, abandona a Solveig y rapta a la recién casada Ingrid a la cual abandona poco después en la montaña.
En la montaña seduce a la hija del Rey de la Montaña, la cual quiere casarse con él. Esto propicia un encuentro peligroso con los duendes y el Rey de la Montaña, del cual se libra por los pelos tras oir el tañer de una campana. Su madre, Ase, hace sonar las campanas para que los duendes se aturdan y liberen a Peer. En el acto tercero muere Ase, la cariñosa madre de Peer, que siempre le ha reprochado sus travesuras. Grieg escribe un número de un dramatismo extremo, que confía por entero a la cuerda con sordina. A pesar de lo desgarrador de la pieza también transmite una gran serenidad. Desolación y elegía. Es una marcha perfecta para representar lo que para muchos es la Semana Santa: desolación y elegía.

Al ir a la despedida de su madre se entera por Solveig que es buscado en el pueblo por el secuestro de Ingrid y decide huir. Sin embargo antes de huir le promete a Solveig que volverá a buscarla cuando sea rico. Y ella promete esperarle eternamente.Por ello se dedica a recorrer el mundo protagonizando múltiples aventuras. Así, viajando por el desierto del norte de Africa se hace rico y conoce a la bella Anitra, que baila para él y de la cual se enamora. Sin embargo, debido al carácter pusilánime de Peer Gynt, pierde toda su fortuna entregándosela tontamente a la bella Anitra.Después de muchas aventuras, anciano y pobre, Peer Gynt regresa a su pueblo buscando a Solveig que, como prometió, le ha estado esperando. Y ambos son felices hasta el fin de sus días.
Este cuento nórdico ha dado pie a escribir una obra musical y de ahí a convertir un canto trágico en una bella y sobrecogedora marcha para nuestros Palios.


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