viernes, 20 de febrero de 2009

IV Estación: LE VISTE CARA A CARA

Sabes que este momento es el adiós, quizá por un largo tiempo ¿qué sentiste en tu corazón durante esos minutos? Querías abrazarle, consolarle, como hacías cuando de pequeño se hacía heridas en las rodillas mientras jugaba. Seguramente fue el día más duro de tu vida, le dejaste marchar: por nosotros, por este mundo tan necesitado de misericordia. El amor que duele, que te rompe el corazón, te insta a soportar este terrible sufrimiento con Él . Cuando veo tu amor firme, sé que todos aquellos que deben sufrir algo parecido pueden encontrar consuelo y fuerza en ti.

Jesús te devuelve la mirada. ¿No puede hacer ahora un milagro? Ha hecho tantos por los demás… Hizo un milagro en Caná por ti. Resucitó al hijo de la viuda por ella. ¿No podría cambiar ahora las cosas?

Al igual que Él, no quieres que nada estorbe el proyecto redentor del Padre.

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